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Assilah, la perla del Atlántico marroquí

Escrito por de 29 de junio de 2009 con 8 Comentarios

El blanco y el azul son los colores protagonistas en Assilah

El blanco y el azul son los colores protagonistas en Assilah

Las olas del Atlántico rompen contra las murallas de la ciudad vieja de Assilah en un espectáculo que derrocha color en los días más soleados. El azul del Océano se mezcla con el blanco encalado de las casas de la medina y el marrón de la muralla portuguesa que protegía la ciudad de las invasiones piráticas.

Entre dos aguas

La historia de esta ciudad de menos de 30.000 habitantes es la de un punto estratégico entre dos mundos. Su vocación comercial y pesquera ha provocado que haya pasado por manos portuguesas, castellanas y árabes desde el siglo XV. Assilah posee una de las medinas con mayor encanto del norte de África. La ciudad ha experimentado en los últimos años un arduo proceso de rehabilitación, lo que se puede apreciar en el buen estado de sus pintorescas construcciones de color blanco.

Fuera de la medina, el puerto pesquero nos muestra otro de los encantos de esta villa: su gastronomía. El protagonista indiscutible de la comida de Assilah es pescado y el marisco fresco. Tan fresco que durante el día la ciudad se llena de puestos de pescado que por la noche dan paso a una invasión de agradecidos gatos. El cous-cous de pescado es uno de los más originales del país.

La vida cotidiana de Assilah bulle lenta, pero sin detenerse por su pequeño puerto pesquero y por las terrazas que flanquean la parte exterior de su muralla, y que se llenan de turistas entre llamadas a la oración y regateos.

Otras visitas

En las afueras de Assilah, podemos descubrir inmensas playas paradisíacas aún bastante vírgenes. Antes de que llegue la especulación, vale la pena visitar la costa circundante a Assilah y pasar alguna jornada playera. La visita a la ciudad se puede hacer tranquilamente en un día, aunque no es mala idea convertir Assilah en nuestro centro de operaciones. Desde aquí tendremos a mano, además de la costa norte del Atlántico, grandes ciudades como Tánger, Tetuán o Fez y pueblos imprescindibles del interior como Chefchaouen.

El alojamiento no es un problema en Assilah. Como en el resto del país, os sorprenderá lo barato que puede ser dormir en albergues y pensiones. Y si no, habrá un buen número de lugareños dispuestos a ofreceros su casa (o una parte de ella) por unos pocos dirhams, que siempre podréis negociar.

8 Comentarios

  1. artesana dice:

    no creo q pueda dormir esta noche sin soñar que estoy en este lugar descrito tan maravillosamente o sin pensar por un momento que la elegancia de estas palabras me mecen para llevarme hasta allí…es musica lo que suena?

  2. Anamú dice:

    Me parece un destino muy interesante a visitar. Habrá que ir para probar el famosos cous- cous de pescado…

  3. Teresa dice:

    Al leerlo vuelvo a vivir la sensación de paz, tranquilidad y relajación, además de que está tan bien descrito que me parece que vuelvo a estar allí.

  4. Yaiza dice:

    Oye, ¡qué bonito! Bueno, no lo sé porque no he estado nunca en Marruecos pero entre la foto y la descripción, ten por seguro que es un destino que no dudaré en visitar!!

  5. iratxe dice:

    La verdad es que en el artículo queda perfectamente descrita la sensación de tranquilidad, que percibes al estar de de paseo por la medina de Asilah.
    Es un lugar que merece la pena visitar.

  6. pipillastyle dice:

    La verdad es que la sensacion transmitida por el articulo es la que yo vivi durante los dias que visite el marruecos rural.
    Es una sensacion de paz tan grande que se la aconsejaria a todo el mundo, pero correr que el europeismo esta llegando y con ellos los grandes destrozos de un paisaje sin igual.

  7. hanane ss dice:

    soy de assilah me encanta este pueblo tan normal tan sencillo ami millaga mucho , pero por desgracia como dice pipillastylt se esta llegando el europeismo y lo va adestrozar que pena,,,

  8. [...] Marrakech, más que una costumbre, el regateo se convierte en una obligación. Los mercaderes marroquíes se pueden ofender si no ponéis en [...]

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