Aventura en la mitad del mundo: Ciudades ecuatorianas 1/2
Están aquellos visitantes que celebran su cultura, sus tradiciones y su legado indígena; los que destacan sus maravillosas playas, algunas casi vírgenes; los que no paran de elogiar su gastronomía, sus canchas de golf y sus spa, y los que disfrutan de la aventura y deportes extremos. Parece que fueran atributos de distintos lugares pero están en uno solo, y justamente eso es lo mágico de este pequeño país latinoamericano.
Mas allá de las preferencias hay sitios que son de común elogio. Como Quito, su capital, la segunda ciudad más alta del mundo (emplazada a más de 2800 metros de altura sobre el nivel del mar), o la Ruta del Sol, el camino que bordea la costa y donde pueden practicarse todo tipo de deportes acuáticos o simplemente disfrutar de la vista del Pacífico. También se destacan la selva amazónica y la importante cordillera de los Andes, donde se oculta el Cotopaxi, el volcán activo más alto del mundo. Cada rincón de este país tiene algo para deleitar la mirada del viajero y hacerle vivir una experiencia única pero, afortunadamente, no irrepetible.
Ciudades históricas
Las principales ciudades ecuatorianas son Quito, Guayaquil y Cuenca. La primera fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO por sus construcciones coloniales y su cultura, resultado del cruce entre incas y españoles. Está emplazada en el paralelo 0 y miles de turistas visitan diariamente el Monumento de la Mitad del Mundo. Quienes se quedan unos días en la ciudad podrán recorrer las iglesias de la Compañía de Jesús (un asombroso templo barroco), la de San Francisco y El Sagrario, el teatro Sucre (donde se pueden disfrutar obras de ballet y ópera) y el Centro Cultural Metropolitano (donde se realizan eventos artísticos y hay muestras itinerantes). En las afueras de Quito se pueden visitar varios pueblos y realiza diferentes actividades. Uno de los entretenimientos recomendables, entre Mindo y el valle de Tandayapa, es el avistaje de aves. La variedad es impresionante y el escenario conforma una imagen única. En Otavalo, al norte de la ciudad, debe visitarse su impresionante mercado de artesanías que funciona los sábados. Para el viajero que quiere regalarse y ser atendido, Termas de Papallacta, al este de Quito, en la entrada a la selva amazónica, es un spa resort con una interesante oferta de actividades
Guayaquil es la segunda ciudad ecuatoriana en importancia, está ubicada sobre la costa y se la conoce como la Perla del Pacífico. Para interiorizarse de cultura, el barrio de Las Peñas, cerca del río, cuenta sobre el nacimiento de la ciudad, hay un centro cultural y exhibiciones de arte. Para los que quieran tener una hermosa vista de la Guayaquil antigua y sus alrededores deben subir al Cerro Santa Ana: unas enormes escaleras llevan hasta la cima, pero durante el ascenso hay numerosos lugares donde ir parando. Por último, el Malecón 2000 es una moderna zona receptiva con excelente restaurantes y mucha vida nocturna. Cuenca. También nombrado por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Aquí se puede revivir el Ecuador colonial, perderse por sus calles que se cruzan como una gran telaraña, apreciar la arquitectura original del lugar y su catedral histórica. El esplendor y la diversidad de este país no se agotan en una visita.