Budapest: Otra historia, otra cultura

Puente de las cadenas, Budapest
Rodeando el Danubio, Buda y Pest
La ciudad de Budapest, al igual que muchas capitales europeas, ha ido creciendo alrededor un río, en este caso, el Danubio. Este mismo río divide la urbe en dos partes: en su orilla derecha se encuentra Buda y al otro lado, en la izquierda, está Pest.
Ambas ciudades están conectadas por numerosos puentes que sobrepasan el Danubio, pero el más importante es el Puente de las Cadenas. Con más de 160 años de antigüedad, este puente ya se ha convertido en símbolo de Budapest.
El Castillo de Buda, también conocido como Palacio Real, es una de las visitas imprescindibles de la capital húngara. Lo podrás encontrar junto al puente de las cadenas y, desde lo alto más alto, podrás contemplar unas vistas increíbles de Budapest. Otro lugar famoso por sus vistas es el Bastión de los Pescadores, un mirador con numerosas escaleras situado también en la parte de Buda.
Al otro lado del río, en la ciudad de Pest, se encuentra el Parlamento. Puede dar lugar a confusión, ya que es muy parecido al famoso Parlamento de Londres. Y es que, en efecto, el arquitecto que lo diseñó quiso hacerlo muy parecido al de la capital inglesa. En el momento de su construcción, se trataba de la edificación más grande del mundo. El estilo arquitectónico que predomina en este edificio es el neo-gótico pero, además, cuenta con detalles de otras corrientes; todo ello junto al río y al marco general de la ciudad, nos dan un conjunto ecléctico y lleno de variedad.
Tras la visita cultural, un baño relajante
Budapest es también conocida como “la ciudad de los balnearios”. Estos lugares de aguas termales podemos encontrarlos en varios puntos de la ciudad.
Algunos de los más famosos son el de Gellért y Széchenyi, el primero por ser el más antiguo y el segundo, por ser uno de los más grandes de Europa.
Sin duda, esta ciudad ofrece amplias posibilidades para un turista: riqueza cultural, por un lado, y tranquilidad y relax, por otro.