Usted está aquí: Inicio - Destinos - Europa - Capri: La isla del pecado parte 1 de 2

Capri: La isla del pecado parte 1 de 2

Escrito por de 12 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

La isla que vive de su elegancia

La isla que vive de su elegancia


Conocida en época de los emperadores romanos como la Isla del Pecado, Capri es el mejor ejemplo de la subyugante elegancia europea.

Ricos y famosos

El diseñador de moda Valentino ancla su yate en sus costas varias veces al año. Y muchos solteros y solteras van a la isla para volver abrazados a una nueva pareja. También es el lugar que eligen muchas parejas de famosos para comenzar un nuevo romance, refugiados e las villas privadas donde nadie –excepto los paparazzi que las sobrevuelan en helicópteros- los puede ver. Otros famosos optan por una exposición mayor, y no parecen molestos cuando la gente los ve en las mesas de lo cafés, los señala y les piden autógrafos. Como Julia Roberts, que frecuenta el café la Capannina, su favorito –igual que lo era de Jackie Kennedy y Ari Onassis-. O la Cantinella de Capri, el restaurante favorito de Luciano Pavarotti y Dustin Hoffman.

A partir del siglo XIX, después del descubrimiento de la Gruta Azul, Capri se convirtió en la meta turística europea por excelencia. Escritores, intelectuales, millonarios de todo tipo y excéntricos personajes llegaron a la isla y le dieron su fama actual: la de un refugio de lujo y cosmopolita. Su historia está íntimamente relacionada con los famosos que la eligieron, tanto para fijar residencias como para pasar unas vacaciones paradisíacas.

Por sus playas caminaron Jacqueline Kennedy, los Versace, los Agnelli, Giorgio Arman, Tom Cruise, Madonna y Mira Sorvino – que la eligió como lugar para su casamiento-, entre otro. Las mansiones de estos personajes muchas veces se mimetizan con el paisaje, y pasan desapercibidas.

Un imperdible para visitar es la Villa Malaparte –que perteneció al escritor italiano Curzio Malaparte-: esta espectacular casa fue la parada obligatoria del cineasta Jean Cocteau y de los escritores Albert Camus y Alberto Moravia. La novela El desprecio, de Moravia, tiene a Capri como escenario de un trágico triángulo amoroso. En la versión fílmica de la novela, se ve a una joven Briggite Bardot deslizándose por el agua transparente del Mediterráneo.

Otro lugar que no se puede dejar de visitar es el actual Hotel Punta Tragara, una genialidad arquitectónica de Le Corbusier. Y en la Villa Quattroventi –de estilo árabe- vivió el escritor inglés D. H. Lawrence, autor de EL amante de Lady Chatterley y de otras ficciones de alto voltaje erótico.

Es de Capri donde los emperadores romanos tenían sus casas de verano, suntuosos palacios, que actualmente se pueden visitar, y donde tuvieron lugar intrigas, grandes amores, banquetes y orgías. Si se está en forma, se puede visitar –a pie- la Villa Jovis, a 45 minutos de Capri. Después de escalar una colina, se llega a la villa de veraneo del emperador romano. Tiberio, que pasó aquí los últimos años de su vida. Se dice que desde lo alto del precipicio, el cruel emperador tiraba al mar a sus enemigos.

Los Jardines de Augusto

Para tener una visión panorámica de la isla, hay que visitar los Jardines de Augusto. Asentados sobre restos romanos, desde acá se puede ver el golfo y –al fondo- los Farallones, cuatro imponentes rocas que salen del mar. En ellas, los romanos ponían grandes antorchas para guiar a los marinos. Cuenta la leyenda que en uno de esos farallones, fue sepultado Masgaba, el arquitecto africano que creó las villas del emperador Augusto. Una vez concluida la visita a los jardines, el descenso es un paseo en sí mismo. Se realiza a través de una obra arquitectónica impresionante: la calle Krupp, excavada en roca viva en 1900 a pedido del magnate alemán Krupp. Que deseaba un acceso rápido al mar desde el Hotel Quisisana, donde solía hospedarse.

Deja un comentario