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Cómo recorrer Europa sin gastar una fortuna Parte 1 de 2

Escrito por Silvia / 16 de Septiembre de 2008

Recorrer Europa sigue siendo uno de los destinos favoritos entre los más deseados por los habitantes de los demás continentes y, auque el cambio no siempre favorece, hay varias formas de cumplir el sueño, de viajar sin tener que gastar una fortuna.

Todo es posible en un viaje bien organizado

Todo es posible en un viaje bien organizado


Recorrer Europa sigue siendo uno de los destinos favoritos entre los más deseados por los habitantes de los demás continentes y, auque el cambio no siempre favorece, hay varias formas de cumplir el sueño, de viajar sin tener que gastar una fortuna.

Bien organizado, mejor gastado
La planificación es uno de los secretos para lograrlo. Es importante tener información sobre los destinos para ir diseñando unas vacaciones a medida antes de partir. En estos casos, Internet se convierte en un gran aliado. Hay sitios confiables donde se puede averiguar sobre alojamiento, transporte y vuelos. Hacer las reservas por este medio suele ahorrar tiempo y dinero, especialmente si se evita la temporada alta, que por suerte en Europa no es muy extensa: julio y agosto. También hay que tomar en cuenta el momento del viaje.

Europa en invierno es muy bonita pero demasiado fría; los días son cortos y la nieve suele ser un obstáculo para recorrerla. Algo similar sucede en verano, cuando las olas de calor hacer arduas las caminatas, y no olvidemos que el aire acondicionado es un lujo exclusivo de los grandes hoteles. Por eso, entre marzo y junio o entre septiembre y noviembre son las mejores épocas para viajar, por el clima y porque los costos son menores.

Los mapas y guías conviene llevarlos desde tu país, algunos hasta pueden conseguir de forma gratuita en las oficinas de turismo que los distintos países tienen. El primer paso es armar un itinerario con ciudades que no queden demasiado alejadas entre sí y elegir, además de las grandes urbes que son más caras, ciudades más pequeñas que suelen ser muy pintorescas y atractivas.

Si el destino fuera España, además de Madrid y Barcelona, tanto al norte como al sur hay excelentes opciones. Ciudades como Burgos, Oviedo, Málaga o Cádiz tienen todo lo necesario para cautivar al más exigente, sin olvidar que desde allí se puede viajar a Portugal, un país de hermosos pueblos coloniales y majestuosas ciudades como Oporto y Lisboa, que tienen un costo de vida mucho menor que el de otras grandes capitales. Algunas regiones, como Holanda, Bélgica y el norte de Francia, o Italia y Grecia, o loas países nórdicos, también permiten armar combos que agrupan capitales y pequeños pueblos.

Transporte y nuevos rumbos

Aunque con el euro las diferencias se han achicado, Europa del este es mucho más económica que el resto del continente. Países como República Checa, Hungría, Turquía o Bulgaria conservan el encanto medieval y romántico y aún no fueron invadidos por la modernidad. Gran Bretaña, y en menor medida Irlanda. Escocia, siguen las opciones más costosas de Europa. El valor de la libra con respecto al euro hace que aun sea más caro que sus pares continentales, aunque bien vale cada centavo que gastemos en ella.

Pero, ¿cómo abaratar costos? En principio, tener información sobre los destinos que se van a visitar ahorra tiempo y dinero. Lo mismo sucede con las reservas que puedes realizarlas desde tu país. Una vez que está armado el itinerario y comprado el pasaje (es recomendable hacerlo también vía Internet ya que algunas aerolíneas ofrecen buenos descuentos para compras on line), hay que minimizar la carga y llevar sólo lo indispensable, ya que los taxis no son la forma más recomendable de trasladarse.

Una vez es destino, los medios de transporte público como subtes o trenes son la mejor manera de llegar a las ciudades por una suma razonable. Son fiables, organizados y cómodos. Quienes vayan con tiempo y les guste manejar pueden elegir un sistema muy popular entre los europeos: el motor home. Ideal para descubrir pueblitos desconocidos y caminos sólo utilizados por los lugareños, las casas rodantes proponen otro tipo de viaje, más aventurero y agreste.

Pueden elegirse dos grandes ciudades como punto de llegada y partida y experimentar un recorrido distinto y original. Para los que no quieran salir a la ruta, el medio de transporte más recomendable es el tren. Son rápidos y permiten disfrutar el paisaje mientras se viaja; para las largas distancias lo mejor es pedir un camarote y ahorrar así una noche de hotel. En las grandes ciudades es preferible comprar los pases diarios para el subte (que suelen incluir también los colectivos) y no sacar un boleto para viaje. Igualmente, si la estadía es mayor a cinco días, conviene sacar un pase semanal. Y los más jóvenes también pueden tener en cuenta la opción deportiva: la bicicleta.

En ciudades como Ámsterdam las instalaciones están preparadas para circular de esta forma. Los autobuses de turismo hop on/hop off, que se pueden usar todo el día, también son una buena opción. Tampoco hay que olvidar que la mejor manera de conocer un lugar es comandando, y eso es gratis.

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