El bosque de la nutria: Sierra Norte de Sevilla

Es la descripción técnica que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía de este recóndito y salvaje sitio, que conserva puras sus aguas cristalinas, sombreadas por un magnífico bosque galería, donde la nutria (Lutra lutra) caza de noche y el mirlo acuático (Cinclus cinclus) se refresca al mediodía.

Cicloturismo por las vias del ferrocarril

Para llegar hasta aquí, desde Sevilla, la mejor opción es tomar el tren que sale desde la estación de Santa Justa. Se pueden meter las bicicletas, y merece la pena, ya que El Parque Natural de la Sierra Norte cuenta con la antigua red del ferrocarril minero, que ha sido recuperada para el cicloturismo y discurre casi en paralelo a la Ribera. En algunos de sus tramos circulamos entre pequeños cañones de pizarra, y atravesamos varios túneles; el paisaje es montañoso, dominado por el verde de las encinas y los pinos. Las frias aguas del Huesna nos refrescarán en verano. En invierno hay que ir bien pertrechado; no debemos de olvidar que estamos en un entorno protegido y el silencio y respeto al paisaje se agradece. Es recomendable circular en parejas con las bicicletas y dar siempre paso a quien viene bajando. Crema solar y antiinsectos.

Bosque en galería

El paso del tiempo ha hecho que este río le parezca al buitre leonado (Gips fulvus) en su vuelo, una serpiente verde y blanca que se mueve con elegancia entre las montañas. Desde su interior, es una arquitectura natural compuesta principalmente, de fresnos, sauces, olmos y alisos, así como una gran variedad de plantas típicas de los bosques de ribera, como zarzas, adelfas, mentas y cantueso, que aromatizan el aire, y sirven de cobijo y alimento a muchas especies orníticas. Dentro de esta bóveda, al atardecer, en primavera, a veces puede oirse un ruido seco y un chapoteo en una de las muchas pozas; ” las nutrias suelen pescar al anochecer”, me indica un guarda forestal.

Fauna

Este bosque es un observatorio privilegiado para los amantes de la ornitología, los cuales pueden acceder a varios manuales y guias en el Centro de Visitas de la Isla del Pescador, una lengua de tierra en medio del cauce, recuperada como área de descanso y disfrute. Entre otras especies, podemos ver fácilmente a la pequeña lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), moviendo su larga cola arriba y bajo allá por Febrero. Otro de los más bellos pájaros es el alcaudón común (Lanius senator), de colores intensos, blancos y negros en pecho y dorso, de cabeza y cogote rojizos. Mide 18 cm, cuyo canto incluye en su repertorio notas musicales. Tambien podemos hablar del estornino pinto ( Sturnus vulgaris), o del matín pescador (Alcedo Athis), de colores azul intenso en su parte superior, y cuyo pico oscuro asemeja una daga, con el cual pesca habilísimamente. En cuanto a los peces, la ribera cuenta con una reserva truchera importante, con zonas acotadas donde se puede practicar la pesca con licencia. Además, podemos encontrarnos con otra fauna, como la salamanquesa (Tarentola mauritánica), la culebra de escalera (Elaphe escalaris), o el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), entre otras muchas especies animales .

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Descubriendo Machu Picchu

No entra en la foto. Es demasiado grande. Y entonces la gente se agolpa ahí donde se puede captar una imagen más o menos panorámica, más o menos pasable; la típica foto que, así y todo, de la magnificencia de Machu Picchu no revela ni una mínima porción. Demasiado imponente. Desborda las pantallas de las cámaras… y también el entendimiento.

Hace ya un tiempo que la Secretaría de Turismo de Perú hace grandes esfuerzos para demostrarle al mundo que su país es enorme, que tiene muchísimos otros atractivos, que Machu Picchu es genial, sí, pero solo una parte. Pero resulta muy difícil competirle al monumento precolombino más espectacular de América del Sur. Y más ahora, que acaba de ganar el status de maravilla mundial.

La ciudadela de Machu Picchu (que en quechua quiere decir “vieja montaña”) estaba totalmente cubierta de vegetación cuando fue descubierta, recién en el año 1911, por el arqueólogo estadounidense Hiram Bingham. El conquistador Pizarro jamás pudo dar con ese emplazamiento, posiblemente porque a pesar de su tamaño (ocupa unos 13 kilómetros cuadrados) se encuentra en la cima de un monte cortado de tal forma que desde el valle resulta invisible.

Esta situación “al borde del abismo” funciona hoy como un caramelo para los viajeros que a lo largo del camino a la cima (sea a pie o en ómnibus) no llegan a ver ni un ápice de las ruinas hasta que, de pronto y casi sin aviso, aparecen enteras, de un solo golpe. Nadie que las haya visitado olvida ese momento.

Pero hasta ahí llega todo lo que se sabe de Machu Picchu. Después, todo es un misterio. ¿Era una fortaleza para resguardarse de invasiones? ¿Era un lugar de culto? ¿O acaso fue la última capital azteca? A ciencia cierta, nadie lo sabe. Por eso hay que desconfiar de los que aseguran tener todas las respuestas. También resulta un enigma cómo fue que los constructores consiguieron llevar semejantes bloques de piedra a la cima de esa montaña. O por qué sus escalones son tan altos, cuando se supone que los incas no se destacaban por su altura.

Machu Picchu se divide en barrios más o menos separados por una explanada central. El sector agrícola muestra unas espectaculares terrazas construidas en las laderas de las montañas, y el urbano luce diversas constricciones (como el Templo del Sol y el Templo de las tres Ventanas, entre muchísimos otros). La visita implica recorrer esos monumentos (mucho mejor que si es con guía), tocar las distintas terminaciones de sus muros, imaginar cómo se habrá visto todo eso hacia el 1400 cuando, se cree, la ciudadela fue construida.

Te damos un consejo: El complejo permanece abierto entre las 6 y las 17 horas, tiempo de sobra para recorrerlo. El problema es que si se llega el mismo día desde Cuzco ese lapso se acortará bastante, ya que el tren arriba a Aguas Calientes (el pueblo situado en las cercanías del complejo) a eso de las diez de la mañana, y parte de regreso a las 15.30, a lo que hay que sumarle el trayecto entre la estación y la entrada a las ruinas, que se hace en ómnibus y toma unos 20 minutos.

Para aprovechar mejor el tiempo, entonces, hay dos opciones. Una instalarse en el Machu Picchu Sanctuary Lodge, el único hotel situado justo al lado del complejo. La otra pasar dos noches en Aguas Calientes y ascender hasta Machu Picchu a primera hora de la mañana, quedándose, además, hasta último momento de la tarde.

Y a propósito de misterios: Otra cosa que nadie puede explicar es por qué, desde que uno ingresa a Machu Picchu, empieza a sentirse invadido por una rara felicidad, ciertas ganas de sonreír. ¿Cómo es que pasa? Nadie lo entiende. Sencillamente ocurre.

El Arrecife de Poseidón: Almería luminosa

En Almería, ( Al-Mairiya, espejo del mar ), junto a Roquetas de Mar, crían más de ochocientas especies animales y vegetales. El Arrecife barrera de posidonia oceanica es su hogar. Veamos el centro de este Monumento Natural.

Hoy, Monumentos Naturales se desplaza a la localidad almeriense de Roquetas de Mar. Aquí, además de veranear en el sentido clásico, podemos admirar El Arrecife Barrera de Posidonia oceánica, refugio de más de ochocientas especies vegetales y animales.

Linneus

Existe una magnífica “Guía de las algas de los mares de Europa”, donde se da la descripción de la Posidonia oceanica, llamada así por el botánico C.V. Linneus : ” Etimológicamente, dedicada al dios Poseidón, y del océano, lo cual se supone un error del insigne botánico, ya que la especie no existe en el Atlántico. Hojas agrupadas en haces (5 a 8 hojas por haz), de color verde oscuro,(…) y que pueden alcanzar hasta 140 cm de longitud; rizomas pardos, gruesos, muy desarrollados, formando un retículo compacto, a veces de varios metros de extensión(…). Presente durante todo el año; en otoño, las hojas muertas, de color pardo, son depositadas en masa sobre la orilla, y forman depósitos denominados banquetes; forma densas poblaciones (praderas) sobre sustratos rocosos o blandos, desde la superficie hasta 30-35 m de profundidad.”

Buceo en la costa

Es recomendable llevar alguna crema antimedusas, y seguir en todo momento las indicaciones de los vigilantes de medio ambiente antes de sumergirnos. Para los no iniciados, es necesario un cursillo en alguna de las escuelas de buceo que existen aquí. Unos 20 minutos de ejercicios de calentamiento y respiración, protección solar, un traje de neopreno, y un equipo sencillo para el buceo de superficie es todo lo necesario para ver estas aguas transparentes y cálidas en verano. Un primer contacto, y nadamos siempre en pareja con un flotador indicador de posición unos metros hacia el punto de inmersión, teniendo cuidado de no rozarnos con alguna piedra del arrecife. Nos sumergimos, y escuchamos el silencio más absoluto. Este mundo de cristal, es uno de los viveros naturales de pesca más importante del sur de Europa. Aquí vegetales y animal adoptan multitud de formas y colores irisados por el sol cenital. Familias de meros, a veces de cuatro, a veces de seis individuos, nadan a la búsqueda de almejas. Las doncellas de color verde pardo picotean los extremos del arrecife. La Posidonia alimenta a gran parte de esta fauna acuática. Un lenguado sale del fondo al ser molestado, y un calamar nos persigue; ve que no somos de su gusto y nos expulsa con un buen chorro de tinta. Los alevines salen disparados para volver al arrecife, lentamente.

Descanso

Salimos a superficie a tomar aire y reponer fuerzas; una segunda inmersión nos sorprende con un visitante espectacular saliendo de su cueva, una morena de pequeña talla, juguetona, dócil, curiosa. La dejamos atrás; retornamos nadando en superficie, viendo la verde espesura de este Arrecife Barrera y a sus habitantes tras los cristales semiempañados de las gafas. De regreso a la playa  y tras beber agua y descansar unos minutos volvemos a Roquetas , muy cerca de aquí, donde se puede degustar el chorizo de Níjar, o un buen plato de tabernero, auténtica joya de la gastronomía de la comarca. Exquisitos.

Chichén en México, una de las siete maravillas del mundo moderno

El legado de la cultura Maya.
Chichén Itzá no es sólo uno de los mejores ejemplos de la influencia de la arquitectura maya, sino una de las más famosas e interesantes ciudades que se conservan de esta cultura.  Al entrar, te encuentras con una de las obras más fascinantes: El Castillo, la Pirámide de Kukulkán. Esta pirámide fue edificada hace 800 años con el puro estilo maya. Pero aquí, no sólo es impresionante el Templo, sino que existen también muchos más símbolos. Las 9 terrazas simbolizan los 9 mundos de los mayas, Read More…