Walking Tours: El arte de conocer caminando

Los walking tours son casi un mandato en algunas ciudades que parecen especialmente pensadas para descubrirse a pie. En la mayoría de las capitales europeas, las autoridades municipales han combatido el uso de coches particulares en zonas de alta concentración con dos armas imbatibles: excelentes sistemas de transporte públicos (la mayoría bajo tierra, como el metro o alimentados a energía eléctrica, como los tranvías) y precios ridículamente altos en los estacionamientos. Si bien aún existen planes alternativos (como alquilar autos pequeños y baratos), la realidad es que pocos visitantes se resisten a la idea de ser sus propias guías y descubrir la ciudad “a piacere”.

Los walking tours no sólo se han asentado como oferta turística, sino que se han diversificado: hay walking tours para devotos de las compras, para interesados en la arquitectura, sólo para mujeres, para fanáticos de los fenómenos naturales, opciones nocturnas, diurnas, temáticas, etc. La lista es interminable y a ella se suman muchas variables en cuanto a la duración o el grado de dificultad o resistencia requeridos.

Si se visita Nueva York, la revista Timeout detalla varias opciones de walking tours (la mayoría gratuitos) para conocer distintos aspectos de la ciudad. En Londres, por su parte, basta con entrar a una librería y hacerse con un ejemplar de “Walking Haunted London”, de Richard Jones, donde el autor detalla 25 originales pases autoguiados por el pasado fantasmal de la capital británica.

Muchas de las ciudades que han desarrollado esta modalidad han trabajado seriamente en la señalética urbana, lo cual facilita el trabajo para los turistas. No es necesario trazarse un ruta específica porque -confesémoslo- hay un cierto placer en “vagabundear”. Sin embargo, un mínimo de previsión te ayudará a no caer tres veces en el mismo lugar.

Los que han hecho de caminar casi una religión, se plantean desafíos que sobresalen los planteados por encantadoras ciudades como Brujas, Amsterdam o Nueva York, casi diseñadas para caminar. El camino de Santiago, en Compostela y el camino del Inca hacia Macchu Picchu en Perú son solo dos de los infalibles, ya que existen varias opciones para quienes buscan realizar su propio peregrinaje.

1. Las Montañas de Ozxa, México

Es un itinerario de 9 días atravesando los pueblitos de la Sierra Norte hacia el Pacífico. Toda una experiencia cultural y de comunión con la naturaleza. Para más información ingresa a: www.journeymexico.com

2. London Walks

Es la compañía más famosa de la ciudad, especializada en circuitos a pie. Opera los 365 días del año; los tours duran aproximadamente 2 horas. Para más información ingresa a: www.london.walks.com

3. Nueva York radical

La revista New York Time Magazine ubico a la empresa Radical Walking Tours of New York entre las cinco mejores de su género. Para más información ingresa a: www.he.net/radtours/

Suscríbete a nuestro newsletter!
Suscríbete!

La Libertad del Viaje

Cada vez son menos los que se levantan con una sonrisa que ofrecer al mundo; una vez más la monotonía de la vida cotidiana, excepto para algunos dichosos que se encuentran de viaje. En estos casos el despertar es ansiado, pues la mente, el cuerpo, y el corazón laten con un deseo de conocer lugares y personas nuevas; y vivir nuevas experiencias.

El mundo es nuevamente una aventura desconocida, y por unos cortos momentos somos libres y olvidamos las obligaciones. Se trata de la libertad del viaje.
Es cierto que no es fácil darse el lujo de viajar siempre que uno lo desea, especialmente en un mundo de incertidumbre económica y responsabilidades. Sin embargo, en la lista de placeres de todas las personas, viajar debería encontrarse en la cima. Los humanos poseemos instintos natos que nos hacen temer nuevos territorios, lo desconocido, lo incierto, pero cuando sobrepasamos esa barrera nos espera un oasis de experiencias y aprendizaje. Descubrimos que nuestros viejos prejuicios estaban mal infundados: que la amistad y la empatía humana sobrepasan la barrera del idioma, religión y banalidades como el color de piel o heridas de la historia. Encontramos un amigo en el vecino. Por unos momentos somos libres; un niño dispuesto a aprender, a abrirse a nuevos amigos o enfrentarse a nuevas formas de pensar. Esto también nos enseña humildad y a entender lo que es ser una minoría que desconoce el idioma, mentalidades y costumbres de la mayoría. Nos purifica de la arrogancia de que sólo nuestro modo de pensar es el más perfecto. En otros casos planta una semilla, que se nutre de pensamientos y reflexiones que nos hacen llamar a personas de otras culturas que creíamos tan diferentes inentendibles y lejanas, hermanos. Despierta en nuestra mente el deseo de cambio, de enseñar y de aplicar las experiencias acumuladas a nuestra vida diaria, en nuestros países, con nuestra familia, con nuestros conocidos, con nosotros mismos. Hay muchas razones y modos para viajar, y conforme a la edad, las prioridades tienden a variar. Lamentablemente muchas veces tenemos que conformarnos con un libro, fotos o vídeos que nos describen ciudades y datos; pero percibir esos lugares tan maravillosos con los sentidos es algo que ningún libro puede darnos. Diversión, cultura, naturaleza… viajar ofrece algo para cada tipo de persona, desde el hombre joven que desea catar la mayor cantidad posible de alcoholes exóticos hasta el veterano historiador; desde el curioso artista buscando inspiración, hasta el filosofo o religioso buscando entender más el mundo o encontrar paz espiritual. Lamentablemente cuando el costo no es un problema, el tiempo parece serlo; cuando el tiempo no es el problema el costo parece serlo, pero: si hay algo cierto es que un viaje nos enseña una gran parte de nosotros mismos, y es algo que cada persona debería hacer por lo menos una vez en su vida. Tal vez a simple vista, sea difícil sacrificar ese coche nuevo, esos muebles o comidas en restaurantes y ahorrarlos para un viaje que dura tan sólo unas cuantas semanas; o no usar esa semana libre para terminar el trabajo pendiente que nos tiene tan asfixiados. Sin embargo, es indudable que la siguiente vez que contemplemos ese sillón que no compramos , ese nuevo equipo de sonido o pantalla plana enfrente de un aparador o que nos encontremos en el trabajo u oficina bajo un estricto itinerario que no parece prometer mucho tiempo libre y recordemos nuestros viajes, estaremos convencidos totalmente que valió la pena. Y con ansias esperaremos la siguiente oportunidad de ser libres, de experimentar la libertad del viaje y nos preguntaremos qué sería necesario para vivir cada día como una nueva aventura.

La Peña de Castril: El gigante de piedra

Formación geológica de notoria singularidad y belleza asentada en la margen izquierda del río Castril, en el extremo nordeste de la provincia de Granada. Estrechamente ligada al pueblo de Castril, sobre la peña se encuentran los restos de un castillo árabe. ” ( C.M.A. Junta de Andalucía ). Hoy veremos el espíritu del agua.

Castril frontera natural

El pueblo de Castril pertenece a la comarca de Huéscar, en el Norte de Granada, donde hace frontera con la provincia de Jaén y el P.N. de Cazorla. Su símbolo más evidente es la Peña, un gigante de piedra desde donde se puede divisar un paisaje seco y verde a un tiempo, llano y montañoso. Visto desde el aire, es como si un antiguo dios hubiera pisado la tierra, y la hubiera tocado de belleza y fertilidad, dejando su huella más honda en estas altas paredes de roca caliza y en su río de aguas torrenciales y pozas cristalinas. Quizás se sentara a descansar aquí.

Una ruta para iniciados

Salimos del pueblo y en todo momento notamos la presencia de la enorme mole de la Peña que nos sombrea; tomamos la dirección hacia la pasarela colgante; cualquier vecino te indicará el inicio. Al llegar al acceso, lo primero que nos llama la atención es la altura de las paredes; de orígen kárstico, el rio arrastra todo lo que su angosto cauce le permite, como teniendo prisa por llegar a su destino. La pasarela colgante es espectacular, algo inquietante para los no iniciados; construida de traviesas de tren, desarrolla su trazado a media altura por una de las paredes de este cañón. Si algún misterio tiene este lugar, es obvio que el orígen está aquí, en el murmullo del torrente. No dejen de comer el choto al ajo. Suculento.

El espíritu del agua

La modernidad muchas veces llega acompañada de problemas. Los usos tradicIonales del agua permitían que cualquier persona pudiera abrir un pozo en un acuífero. Ahora, el aumento de población ha hecho posible que muchos acuíferos destinados a riego se estén secando. El Movimiento en Defensa del Rio Castril a propuesto una solución a este problema, alternativa a la oficial, basada en la preservación del medioambiente como objeto principal del Proyecto, así como en su menor coste económico, lo cual la justifica doblemente. Se trataría de extraer agua del subcláveo del río, utilizando la gravedad y el bombeo, e impactando lo menos posible en el entorno.

El bosque de la nutria: Sierra Norte de Sevilla

Es la descripción técnica que la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía de este recóndito y salvaje sitio, que conserva puras sus aguas cristalinas, sombreadas por un magnífico bosque galería, donde la nutria (Lutra lutra) caza de noche y el mirlo acuático (Cinclus cinclus) se refresca al mediodía.

Cicloturismo por las vias del ferrocarril

Para llegar hasta aquí, desde Sevilla, la mejor opción es tomar el tren que sale desde la estación de Santa Justa. Se pueden meter las bicicletas, y merece la pena, ya que El Parque Natural de la Sierra Norte cuenta con la antigua red del ferrocarril minero, que ha sido recuperada para el cicloturismo y discurre casi en paralelo a la Ribera. En algunos de sus tramos circulamos entre pequeños cañones de pizarra, y atravesamos varios túneles; el paisaje es montañoso, dominado por el verde de las encinas y los pinos. Las frias aguas del Huesna nos refrescarán en verano. En invierno hay que ir bien pertrechado; no debemos de olvidar que estamos en un entorno protegido y el silencio y respeto al paisaje se agradece. Es recomendable circular en parejas con las bicicletas y dar siempre paso a quien viene bajando. Crema solar y antiinsectos.

Bosque en galería

El paso del tiempo ha hecho que este río le parezca al buitre leonado (Gips fulvus) en su vuelo, una serpiente verde y blanca que se mueve con elegancia entre las montañas. Desde su interior, es una arquitectura natural compuesta principalmente, de fresnos, sauces, olmos y alisos, así como una gran variedad de plantas típicas de los bosques de ribera, como zarzas, adelfas, mentas y cantueso, que aromatizan el aire, y sirven de cobijo y alimento a muchas especies orníticas. Dentro de esta bóveda, al atardecer, en primavera, a veces puede oirse un ruido seco y un chapoteo en una de las muchas pozas; ” las nutrias suelen pescar al anochecer”, me indica un guarda forestal.

Fauna

Este bosque es un observatorio privilegiado para los amantes de la ornitología, los cuales pueden acceder a varios manuales y guias en el Centro de Visitas de la Isla del Pescador, una lengua de tierra en medio del cauce, recuperada como área de descanso y disfrute. Entre otras especies, podemos ver fácilmente a la pequeña lavandera cascadeña (Motacilla cinerea), moviendo su larga cola arriba y bajo allá por Febrero. Otro de los más bellos pájaros es el alcaudón común (Lanius senator), de colores intensos, blancos y negros en pecho y dorso, de cabeza y cogote rojizos. Mide 18 cm, cuyo canto incluye en su repertorio notas musicales. Tambien podemos hablar del estornino pinto ( Sturnus vulgaris), o del matín pescador (Alcedo Athis), de colores azul intenso en su parte superior, y cuyo pico oscuro asemeja una daga, con el cual pesca habilísimamente. En cuanto a los peces, la ribera cuenta con una reserva truchera importante, con zonas acotadas donde se puede practicar la pesca con licencia. Además, podemos encontrarnos con otra fauna, como la salamanquesa (Tarentola mauritánica), la culebra de escalera (Elaphe escalaris), o el tritón jaspeado (Triturus marmoratus), entre otras muchas especies animales .