Paris, Barcelona y Londres: Ciudades europeas inolvidables 2/2

El parlamento de Londres

El parlamento de Londres


Hoy seguiremos nuestro recorrido por Londres y Barcelona destacando los principales puntos de paseo.

POLIFACÉTICA LONDRES

Una forma efectiva y rápida de viajar por Londres es el metro o “tube” como lo llaman los ingleses. Como dato, la línea azul es la que te lleva a la ciudad y conecta con las demás líneas que la cubren. Por varios motivos Londres es perfecta para hacer programas al aire libre. Primero, porque la ciudad de los parque y jardines por excelencia.

Desde la época medieval, la ciudad le ha dado una notable importancia a los espacios públicos. Algunos continúan siendo propiedad de la corona y otros de dominio público. Los londinenses deben ser las personas que más utilizan los espacio públicos para hacer ejercicios, escuchar música cuando hay conciertos al aire libre o simplemente escapar del barullo citadino.

Regent´s Park: Este parque sabe como destacarse. Con terrazas color arena y rodeada de edificios del más neto estilo georgiano; fue diseñado por el paisajista Nash en honor del príncipe regente. Es hoy día el que más actividad posee. Hay un zoológico, un teatro abierto, rosedales, un lago con botes de alquiler y está muy cerquita de Camben Town, lugar con mercado, cafés, y pubis incluidos.

St. Jame´s Park: Este parque está ubicado en el corazón de la ciudad. El lugar predilecto de los ejecutivos que se toman un descanso al mediodía.

Richmond Park: Es el parque más grande de la ciudad. Fue el coto de caza de Carlos I y hasta el día de hoy se ven manadas de ciervos que viven entre ríos, bosques y otros animales. Aquí se encuentra el jardín botánico más grande y completo del mundo. Es papelón es gigantesco y en sus interiores crecen las plantas más exóticas del mundo.

Mercados bizarros y diversión

El Brixton Market parece ficción pura. Allí vive, trabaja y se desarrolla la comunidad afro, la caribeña y la latina. Portobello Road es un poco más tradicional que el anterior. Seguramente Dickens buscó inspiración en éstas calles para crear al legendario personaje de Oliver Twist. Por lo general esta atascado de anticuarios que se jactan de poseer las antigüedades más exclusivas. Si quieres conseguir ropa barata y tienes ganas de revolver, lo mejor es dirigirte a East Street Market Road. Cuenta que en este mismo sitio Charles Chaplin se quedaba horas hurgando entre las montañas de ropa probándose curiosidades del pasado y conversando con la gente.

Hospedaje

Si deseas no gastar demasiado dinero en el hospedaje, existen dos hoteles y albergues muy recomendados, si bien los albergues de la ciudad son más caros que los de las ciudades de París y Barcelona. En The Generator y el Aston Leicester Inn podrás hospedarte por precios bastante económicos. La primera opción tiene gran capacidad y es de lo más económico que se puede encontrar en la ciudad, mientras que el segundo es un poco más caro pero su ubicación es perfecta.

BARCELONA DINÁMICA

Llena de movimientos y gente joven, no es noticia para los que se mantienen al tanto de lo que ocurre en otras partes del mundo, que la capital de Cataluña acoge a millones de jóvenes de las más variadas nacionalidades por muchas razones.

Moda, arte, tendencia y diseño ha convertido ésta urbe en un punto obligatorio dentro del itinerario del viajero vanguardista. Al llegar al aeropuerto de El Plat lo primero que debes hacer es tomar uno de los buses que parten cada 15 minutos hasta el centro mismo de la ciudad, más precisamente en la Plaza de Cataluña, centro neurálgico inmejorable para comenzar a dar los primeros pasos en el lugar.

Alojamiento

Muchos hostales y albergues se ubican en la zona con la ventaja no solo de la ubicación sino también de sus precios accesibles. También en la misma plaza, nace la avenida más famosa de la ciudad: Las Ramblas. Varios puntos de interés están a pocos metros de Las Ramblas. El encantado Barrio Gótico es uno de los lugares preferidos por la bohemia para alojarse, como el Hostal Fernando en la Calle Ferran. Además todo lo que uno puede llegar a necesitar se encuentra cerca de la zona.

En la zona, las estaciones de metro abundan y existen restaurantes de todo precio y donde por la noche sucede gran parte de la movida. Mucho arte y folk callejero, músicos, estatuas vivientes, pintores, actores, retratistas, etc.

Ya tienes toda la información necesaria para visitar cada una de estas ciudades de ensueño… Qué estas esperando para comenzar a planificar tu próxima aventura por Londres, París y Barcelona

Suscríbete a nuestro newsletter!
Suscríbete!

Cómo recorrer Europa sin gastar una fortuna Parte 1 de 2

Todo es posible en un viaje bien organizado

Todo es posible en un viaje bien organizado


Recorrer Europa sigue siendo uno de los destinos favoritos entre los más deseados por los habitantes de los demás continentes y, auque el cambio no siempre favorece, hay varias formas de cumplir el sueño, de viajar sin tener que gastar una fortuna.

Bien organizado, mejor gastado
La planificación es uno de los secretos para lograrlo. Es importante tener información sobre los destinos para ir diseñando unas vacaciones a medida antes de partir. En estos casos, Internet se convierte en un gran aliado. Hay sitios confiables donde se puede averiguar sobre alojamiento, transporte y vuelos. Hacer las reservas por este medio suele ahorrar tiempo y dinero, especialmente si se evita la temporada alta, que por suerte en Europa no es muy extensa: julio y agosto. También hay que tomar en cuenta el momento del viaje.

Europa en invierno es muy bonita pero demasiado fría; los días son cortos y la nieve suele ser un obstáculo para recorrerla. Algo similar sucede en verano, cuando las olas de calor hacer arduas las caminatas, y no olvidemos que el aire acondicionado es un lujo exclusivo de los grandes hoteles. Por eso, entre marzo y junio o entre septiembre y noviembre son las mejores épocas para viajar, por el clima y porque los costos son menores.

Los mapas y guías conviene llevarlos desde tu país, algunos hasta pueden conseguir de forma gratuita en las oficinas de turismo que los distintos países tienen. El primer paso es armar un itinerario con ciudades que no queden demasiado alejadas entre sí y elegir, además de las grandes urbes que son más caras, ciudades más pequeñas que suelen ser muy pintorescas y atractivas.

Si el destino fuera España, además de Madrid y Barcelona, tanto al norte como al sur hay excelentes opciones. Ciudades como Burgos, Oviedo, Málaga o Cádiz tienen todo lo necesario para cautivar al más exigente, sin olvidar que desde allí se puede viajar a Portugal, un país de hermosos pueblos coloniales y majestuosas ciudades como Oporto y Lisboa, que tienen un costo de vida mucho menor que el de otras grandes capitales. Algunas regiones, como Holanda, Bélgica y el norte de Francia, o Italia y Grecia, o loas países nórdicos, también permiten armar combos que agrupan capitales y pequeños pueblos.

Transporte y nuevos rumbos

Aunque con el euro las diferencias se han achicado, Europa del este es mucho más económica que el resto del continente. Países como República Checa, Hungría, Turquía o Bulgaria conservan el encanto medieval y romántico y aún no fueron invadidos por la modernidad. Gran Bretaña, y en menor medida Irlanda. Escocia, siguen las opciones más costosas de Europa. El valor de la libra con respecto al euro hace que aun sea más caro que sus pares continentales, aunque bien vale cada centavo que gastemos en ella.

Pero, ¿cómo abaratar costos? En principio, tener información sobre los destinos que se van a visitar ahorra tiempo y dinero. Lo mismo sucede con las reservas que puedes realizarlas desde tu país. Una vez que está armado el itinerario y comprado el pasaje (es recomendable hacerlo también vía Internet ya que algunas aerolíneas ofrecen buenos descuentos para compras on line), hay que minimizar la carga y llevar sólo lo indispensable, ya que los taxis no son la forma más recomendable de trasladarse.

Una vez es destino, los medios de transporte público como subtes o trenes son la mejor manera de llegar a las ciudades por una suma razonable. Son fiables, organizados y cómodos. Quienes vayan con tiempo y les guste manejar pueden elegir un sistema muy popular entre los europeos: el motor home. Ideal para descubrir pueblitos desconocidos y caminos sólo utilizados por los lugareños, las casas rodantes proponen otro tipo de viaje, más aventurero y agreste.

Pueden elegirse dos grandes ciudades como punto de llegada y partida y experimentar un recorrido distinto y original. Para los que no quieran salir a la ruta, el medio de transporte más recomendable es el tren. Son rápidos y permiten disfrutar el paisaje mientras se viaja; para las largas distancias lo mejor es pedir un camarote y ahorrar así una noche de hotel. En las grandes ciudades es preferible comprar los pases diarios para el subte (que suelen incluir también los colectivos) y no sacar un boleto para viaje. Igualmente, si la estadía es mayor a cinco días, conviene sacar un pase semanal. Y los más jóvenes también pueden tener en cuenta la opción deportiva: la bicicleta.

En ciudades como Ámsterdam las instalaciones están preparadas para circular de esta forma. Los autobuses de turismo hop on/hop off, que se pueden usar todo el día, también son una buena opción. Tampoco hay que olvidar que la mejor manera de conocer un lugar es comandando, y eso es gratis.

Cómo recorrer Europa sin gastar una fortuna Parte 2 de 2

Fijarse bien donde pones el pie ayudará a tu economía

Fijarse bien donde pones el pie ayudará a tu economía


El alojamiento es uno de los rubros más caros. Sin embargo, el rango de elección es grande y las opciones son variadas.

Alojamiento y comida

Quienes puedan prescindir del baño privado pueden ahorrar importantes sumas. Hay pequeños hoteles que cuentan con bonitas instalaciones, habitaciones limpias y acogedoras, pero cobran un extra por el baño privado. En Europa son muy comunes los Bed & Breakfast que ofrecen cama y desayuno y suelen estar bien ubicados. Elegir aquellos que estén en el centro de la cuidad también minimizan la necesidad de transporte.

En Francia, Bélgica y Luxemburgo, los alojamientos de este tipo se llaman Chambres d´hotes, Algunos hostels tienen cocina comunitaria o habitaciones con kichenette y heladera, lo cual permite controlar los gastos de comida. En España e Italia la comida no es cara; todas las ciudades, grandes o pequeñas tienen fondas y tabernas con menúes fijos, muy abucates y a buenos precios. Los que gustan de comer poco y variado, pueden optar por el famoso tapeo español, presente en todos los bares del país y acompañado, casi de forma obligada, con un “liso” o vaso de cerveza.

Además de las cadenas conocidas de comidas rápidas se pueden encontrar bueno precios en los locales, de Don Pan y Rodilla en Madrid; Pret a; Mangaer, en Londres; La Brioche Dorée y Toastissimo en París, o en las pizzerías de Roma. Otra opción es comprar ensaladas, paté, quesos, bebidas en mercados locales, o una baguette en Francia y hacer un picnic. Los parques y plazas se llenan de turistas que prefieren disfrutar de un rápido almuerzo al aire libre.

Algunos secretos

El turismo es uno de los negocios más desarrollados en Europa y, por ende, todos los días aparecen ofertas de viajes o pasajes a precios muy bajos. Algunas aerolíneas internas tienen vuelos más económicos e igualmente confiables. Lo único necesario es la flexibilidad en cuanto a los tiempos, ya que suelen aparece a último momento.

Aquellos que hayan planificado estar en Europa un mes y visitar pocas ciudades pueden aprovechar estos paquetes especiales. Es común que los viajes que se ofrecen durante la semana sean más baratos que aquellos que salen los sábados o domingos. Así, se pueden conseguir grandes oportunidades como escapadas de 5 días a Egipto o al norte de África por muy pocos euros, desde España o Italia.

También hay vuelos entre grandes ciudades casi por el costo de los impuestos solamente. Hay que estar atento y tomarse el trabajo de entrar en Internet en forma regular. Para comunicarse conviene buscar locutorios en la calle y comprar tarjetas telefónicas prepagas que pueden usarse desde cualquier teléfono público, así las llamadas son mucho más baratas que desde el hotel. También se pueden conseguir entradas a espectáculos a muy bajo costo comprándolas en las carteleras. También hay que averiguar cuáles son los días que se puede entrar gratis o con descuentos a museos y lugares históricos. Lo importante es disfrutar de viajar y conocer otros países. Se puede prescindir de ciertos lujos, pero nunca de los sueños.

Viajar fuera de temporada

Las localidades turísticas de todo el mundo saben que existen determinados momentos donde reciben un aluvión de visitas: es durante la llamada temporada alta, donde cada ciudad, cada pueblo, cada localidad, hace un despliegue de todos los recursos con los que cuenta para atraer a los turistas. La temporada alta puede ser en verano o en invierno, según cuál sea el atractivo principal del lugar: un centro de ski tiene su temporada alta en invierno, y las playas, por lo general, en verano (salvo en climas tropicales donde siempre hace calor). También influyen fenómenos climáticos como la época de tormentas, o acontecimientos tales como las fiestas típicas, que suelen atraer visitantes.
Por supuesto, las ciudades más grandes y los monumentos más famosos, así como las maravillas naturales, reciben turistas todo el año. Pero hay ciertos lugares, más pequeños y con menos infraestructura, donde sólo hay turismo durante la temporada alta.

No siempre estamos en condiciones de elegir el momento del viaje: muchas veces depende de cuándo nuestro empleador nos permite tomarnos las vacaciones. Para algunas personas, viajar en temporada baja es una elección. Para otras, es su única opción posible (por ejemplo, los que a su vez trabajan en algo relacionado con el turismo, quienes están ocupados precisamente cuando todo el mundo sale de vacaciones).
Viajar fuera de temporada, o en temporada baja, puede tener tanto ventajas como desventajas. Es bueno considerar ambos aspectos para decidir si nos conviene planificar nuestro viaje en fechas atípicas.

Algunas desventajas
Para empezar, es posible que, si elegimos un destino sin demasiada infraestructura turística –hoteles, restaurantes, transporte público, atracciones, etc.- lleguemos al lugar y nos encontremos en dificultades para encontrar establecimientos abiertos. Por ejemplo, en localidades costeras de inviernos fríos, los bares en la playa suelen funcionar sólo durante los meses de verano, y así ocurre también con muchos alojamientos y comercios en general. La población estable de algunas localidades turísticas es muy inferior al número que alcanzan durante la temporada alta. Por otro lado, si lo que buscamos es un sitio tranquilo para poder descansar, esto puede ser positivo.
En ocasiones, la gente que viaja fuera de temporada se desilusiona al encontrarse con un lugar común y corriente. Esto es porque las localidades turísticas “se preparan” para recibir a los visitantes en cierta época, se limpian las calles, se embellecen los parques, etc.
Otra desventaja es que, viajando dentro de nuestro país, fuera de temporada nos puede costar conseguir compañeros de viaje, cuyos días de vacaciones coincidan con los nuestros, tan fuera de lo acostumbrado.

Aspectos ventajosos de viajar fuera de temporada
A pesar de lo dicho, existen algunas ventajas cuando decidimos no viajar en temporada alta. Primero y principal, el dinero. Los precios tienden a subir –en ocasiones, demasiado- en temporada alta. Los pasajes, los hoteles, la comida, las visitas, todo será más económico fuera de temporada. Además, será mucho más fácil conseguir pasaje de avión, de tren o de cualquier medio de transporte si no viajamos justo en el mismo momento en que lo hacen tantas otras personas.
Viajar fuera de temporada nos permite conocer la verdadera faceta de un lugar, ver a sus habitantes como siempre son, y no encontrarlos caracterizados para los turistas y a la ciudad maquillada para las fotos. Si estamos considerando, por ejemplo, irnos a vivir a otra localidad, es mejor conocerla durante el año, y no en el momento de su fiesta anual.
Finalmente, lo bello de viajar fuera de temporada es saber que es una elección: que no estamos siguiendo al rebaño de turistas, sino persiguiendo nuestro propio deseo y dando rienda suelta a la libertad de viajar cuando queremos hacerlo.