Mercado El Rastro – Madrid

Es un mercado de acceso fácil, céntrico, se puede llegar hasta él a pie, en el Metro o el Autobús. Funciona cada domingo y en días festivos de 09:00 hs a 15:00 hs, la gente va a pasear o en búsqueda de comprar lo imprevisto, también a tomarse un chato de vino acompañado de unas tapas en los tantos bares de la zona.

El Rastro fue declarado por ordenanza en el año 2000 Patrimonio Cultural del Pueblo de Madrid. Cada vez que es festejado lo visitan más de 100 mil personas. La esencia de este mercado son los puestos de venta desmontables.

Es sin duda el plan perfecto para las mañanas de domingo, y una forma diferente de conocer Madrid. Sin embargo, debes recordar ir con fuerzas para aguantar todo el tiempo que te llevará recorrer sus callejuelas. Aunque eso si, siempre puedes recuperarte comiendo en un buen restaurante o relajándote en uno de los balnearios del centro de Madrid.

Su origen

El Barrio del Rastro no se conocía por este nombre hasta fines del siglo XV y a principios del siglo XVI ya empezó a tener la gran actividad comercial de los “ropavejeros” (vendedores de ropa usada y vieja). Se establecieron en la Calle de los Estudios y el entorno de La Manzana Triangular. Esta manzana ocupaba lo que actualmente es La Plaza de Cascorro, conocida más tarde por el nombre del Tapón del Rastro y fue derruida a inicios del siglo XX.

En esa zona comenzó la instalación de “los mataderos y las tenerías” a fines del siglo XV. Es importante saber que El Rastro pertenecía a los barrios bajos, no por su condición, sino por que la pendiente desde la villa hacia el Río Manzanares, era y sigue siendo muy pronunciada.

Es así como desde hace 500 años, cerca de la Ribera de los Curtidores, hubo tres mataderos que vendían carne al por mayor.

Origen de la palabra

La palabra Rastro, con toda seguridad se origina por el rastro de sangre que dejaban las reses, luego de ser sacrificadas y vendidas al por mayor.

El Rastro hoy

En los años ’70, comenzaron a instalarse en la Plaza de Cascorro gran cantidad de artesanos y consiguieron atraer mucho público.

El Ayuntamiento de Madrid, a mediados de los años ’80, dió inicio a un plan drástico en la reducción de El Rastro, que habría de continuar en los años siguientes. Fueron prohibidos los puestos en muchas calles, quedando los que tenían caracteres permanentes confinados a un tramo de la Ribera de Curtidores, entre la Calle Mira del Sol y la Calle de la Ruda.

Entre 1988 y 1989, el Ayuntamiento volvió a remodelar El Rastro, la reducción de puestos fue grande e impusieron el pago anual de un permiso, renovable y provisional. Con esta depuración quedaron unos 1.700 puestos.

Los puestos permanentes fueron eliminados definitivamente en los ’90. Se llego a está decisión haciendo eco de los reclamos de muchos comerciantes de la zona.

En el año 2000, una Ordenanza que actualmente sigue en vigencia sometió a todos los vendedores llamados “ambulantes” de puestos desmontables en El Rastro a funcionar domingos y festivos.

El Rastro ha sido un barrio de gran actividad desde el siglo XVII hasta nuestros días y que, tanto los madrileños como los forasteros de muchos lugares del mundo frecuentan asiduamente, a pesar de los inconvenientes derivados por el ruido, el desorden, los olores, los pícaros y ladrones, inclusive hasta de la falta de higiene. El Rastro guardará por siempre esta contradicción que le pertenece.