El camaleón, la urraca o el rabilargo viven en este entorno de pinos. Los Corrales cercanos, nos traen recuerdos y espuma de otros tiempos, con el tesón del corralero que recoge la tarralla. La duna vive.
La Villa de Rota, Cádiz, conserva uno de los Monumentos Naturales de mayor valor ecológico y paisajístico de Andalucía; sus playas han sido y son cuna de la cultura mediterránea occidental.
Tres perlas unidas
Un reactor de carga del ejército estadounidense procedente del otro lado del charco hace la maniobra final de aterrizaje. Los bañistas, acostumbrados, miran con rutina como estos enormes pájaros de hierro pasan por encima de sus cabezas antes de posarse en los hangares de la base militar. Un milano otea la duna y los viejos Corrales de pesca con avidez matinal, no demasiado cerca, aunque si lo suficiente como para enfocar correctamente restos de comida en las finas y blancas arenas de esta playa, y acometerlos con su pico en semipicado, para salir airoso del trance sin ser molestado y volver al pinar.
Los Corrales
Son formaciones de piedra en forma de red construidas por el hombre para ganar la batalla al atún, que antaño pasaba cercano en su ruta hacia el mediterráneo. Estos Corrales o Almadrabas, han sido base de la economía de la zona desde época romana, en la cual están datadas. La Playa de los Corrales con marea baja al atardecer es un espectáculo. La asociación de corraleros de Rota lleva años pidiendo mejoras en sus parcelas , los cuales son objeto de expolio y maltrato muy a menudo. Estas formaciones deben ser respetadas, conservadas y explotadas de forma artesanal y tradicional, porque son memoria de un pueblo.
La Duna
Es el ecosistema más frágil del entorno, y era el más expuesto a vandalismo. Ahora una iniciativa del Ayuntamiento roteño protege la duna con una barrera natural de juncos. Podemos encontrar cardos marinos y matas de barrón diseminadas, como pequeños oasis para diversas especies de escarabajos o lagartijas, que a su vez se alimentan de excrementos de pájaro y pequeños insectos. La belleza del paisaje marino desde la duna, con los corrales que parecen emerger del mar, nos recuerda viejas leyendas acerca del castillo del mítico Gerión, rey tartéssico ( s.s. X-VIII A.c. aprox.), cuya fortaleza se supone que se encontraba cerca de estas aguas.
El pinar de la Almadraba
Una nueva red de senderos ha sido trazada aprovechando la sinuosidad del terreno, facilitando su visita a todo el mundo, con zonas de acceso perfectamente indicadas y habilitadas; olores a lavanda y romero; aquí podemos dar con un camaleón, una urraca o un águila culebrera, incluso, con alguien haciendo carrera continua, muy agradable de practicar en este paraje agreste con desniveles suaves y continuos donde muchos viejos árboles hunden su tronco retorcido en la arena. Para terminar el paseo visitaremos el mirador, la cota más alta del pinar; cerca anida el milano; ha sido construido sobre un antiguo bunker de vigilancia, de los cuales hay varios habilitados como puntos de descanso; por último volveremos a la playa y nos bañaremos en un mar verde, tranquilo y cálido los dias de poniente, espumoso y frio con el levante.
Tres perlas y un castillo
En la Villa de Rota, a la cual pertenecen Playas, Corrales y Dunas, podemos recorrer su casco antiguo de trazado irregular, con adarves y callejas al estilo árabe, que nos muestran sus casas patio oliendo a geranio, o visitar su magnífico Castillo de Luna, los huertos de mayetería o la lonja del pescado del puerto, entre otros lugares, así como degustar la exquisita y difícil de encontar Tintilla, vino tinto muy estimado por los gourmets del lugar, que normalmente acompaña a la Urta a la roteña, pescado roquero de finísima carne.
Tags: Andalucía, Corrales, dunas, Pinares, Rota
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