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Cuando se viaja con niños

Escrito por de 18 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

Sin embargo, teniendo algunas cosas en cuenta, es posible que todos disfruten del viaje y de compartir juntos los momentos de vacaciones. He aquí algunas recomendaciones para cuando toca viajar con los niños.

Entretenerlos por el camino
Posiblemente, la prueba más difícil de superar sea llegar a destino. Los niños suelen aburrirse en los trayectos largos (y cuanto más pequeños sean, menor es su tolerancia al aburrimiento y a la espera), y porque se aburren, entonces lloran, demandan atención, se pelean entre los hermanos. Para evitar estos arranques de mal humor, conviene llevar ciertos elementos con los que puedan entretenerse.
Si viajan en automóvil, una buena opción es pasar por el estéreo música de los niños, canciones que ellos conozcan y que los mantengan entretenidos. Tal vez no suene como la música favorita de los adultos, pero es preferible a los gritos del asiento trasero. Si, en cambio, viajan en avión, lo ideal es llevar un cuaderno, lápices y crayones para que los niños se entretengan dibujando (cuidado que no manchen).
Además, es importante que los niños hayan ido al baño antes de cualquier trayecto que demande más de una hora, y que periódicamente se les sugiera ir de nuevo y que se los acompañe, para evitar accidentes que los pondrán incómodos tanto a los pequeños como a los adultos.

Elegir destinos apropiados
Es importante tener en cuenta que los niños no suelen ser quienes eligen hacer el viaje, sino los padres. Por ello, deben pensar en sus hijos antes de arrastrarlos consigo a cualquier parte. No es recomendable elegir viajes en los que los pequeños deban caminar trayectos largos, así que si deseas visitar las ruinas del Macchu Picchu, por ejemplo, espera unos años a que tus hijos crezcan y puedan quedarse unos días con sus abuelos. Tampoco son demasiado recomendables las visitas a ruinas históricas, que a nosotros pueden parecernos fascinantes, pero que a los niños los aburrirán.
Una buena opción es visitar un parque temático, como los de Disney, que proveerán de entretenimiento a toda la familia. Los viajes de esquí y las visitas a las playas soleadas pueden ser, tomando los cuidados necesarios, escenario de unas divertidas vacaciones familiares. También los campamentos, siempre y cuando los niños hayan dejado los pañales tiempo atrás, pueden convertirse en una divertida aventura.

Contarles la historia
A los adultos nos apasiona visitar un sitio con historia, recorrer sus escenarios y contemplar ruinas, monumentos y lugares de interés. Y, si bien puede parecer que a los niños todo ello no les interesa, esto por lo general se debe a que sus padres no se han dedicado a despertarles el interés. ¿No disfrutas mirando mapas de tu futuro destino, imaginando los paisajes y el sonido de una lengua exótica? Todo ello puede ser algo divertido de compartir con tus hijos. Cuéntales semanas antes del viaje historias sobre el lugar que han de visitar. Adorna los castillos y las mansiones con las anécdotas de quienes vivieron en ellos hace muchos años. Mira libros con tu hijo, imaginen qué encontrarán en cada una de las excursiones. De esta manera, motivarás su curiosidad y demostrará su entusiasmo interesándose por el viaje. Se sentirá metido dentro de un cuento de hadas. Y, por supuesto, los niños entretenidos, que hacen buenas preguntas y que demuestran su entusiasmo, pueden ser unos excelentes compañeros de viaje.

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