Culto a la Virgen y a la fiesta en la Pilarica
La leyenda cuenta que la Virgen María se le apareció al apóstol Santiago de Zaragoza, a orillas del río Ebro, en el mismo lugar donde se construyó la Basílica. Es precisamente allí donde cada año miles de fieles rinden culto a la Virgen en las fiestas del Pilar, declaradas de Interés Turístico Nacional. Actos religiosos como mimas solmenes, procesiones y rosarios populares a los que se suman corridas de toros, cabalgatas y la comparsa de Gigantes y Cabezudos conforman los festejos.
De declaración pagana a religiosa
Del 12 al 20 de octubre de 1723 se celebró por primera vez una procesión general el día del Pilar. Hubo también mojigangas- breves actuaciones cósmicas en las que aparecen figuras ridículas- pasacalles populares y una gran corrida de toros. Este esquema se mantuvo invariable hasta comienzos del siglo XIX.
El cambio se produjo en 1807, cuando el día de la Virgen del Pilar pasó a ser una festividad religiosa obligatoria, lo que favoreció que se entendiese el culto a la patrona de Aragón. Hasta los tiempos de la I República, en 1873, no hubo grandes cambios, sin embargo entonces salió a las calles una magnífica cabalgata que recorrió la ciudad. Desde entonces fue habitual la celebración de grandes desfiles durantes las Fiestas del Pilar.
Nuevas tradiciones
Tras la Guerra Civil y postguerra, estas fiestas fueron incorporando elementos que se han consolidado como parte imprescindible de los festejos de la capital aragonesa. De aquellos años son la Ofrenda de Flores y Ofrenda de Frutos, se celebra cada 12 de octubre desde 1952.
Desde primera hora de la mañana cientos de miles de ciudadanos, en su mayoría aragoneses vestidos con sus trajes regionales, pero también en otras comunidades y del resto del mundo, desfilan ante la Virgen para depositar a sus pies millones de flores que llevan como homenaje a su patrona. La Ofrenda de Frutos empezó a realizarse seis años más tarde, en 1958. Durante ésta, el mediodía del 13 de octubre, las Casas Regionales afincadas en Zaragoza presentan los mejores frutos de la tierra a la Virgen del Pilar.
Una fiesta muy ligada a la región
El Rosario de la Aurora y el Rosario de Cristal son dos actos religiosos. El primero, del que se tienen noticias desde el siglo XVIII, congrega la madrugada del Pilar a centenares de fieles que recorren el trayecto que va de la Iglesia de San Pablo a la Basílica del Pilar.
Por lo que respecta al Rosario de Cristal, es tradición que cada atardecer del 13 de octubre las calles de Zaragoza se llenen con el recogimiento y el sentimiento religioso de las miles de personas que integran el cortejo del Rosario de Cristal para dar testimonio de su fe por la Virgen del Pilar. Este acontecimiento es una de las tradiciones religiosas más arraigadas entre los zaragozanos, cuyo origen se remonta al 13 de octubre de 1889, año en el que se llevó a cabo por primera vez.
Desde 1949 hasta 1978, Zaragoza tuvo Reina de Fiestas y Corte de Honor. Fueron tiempos de celebraciones con escasa participación popular y desligadas de su tiempo que experimentaron un giro radical cuando en 1979 la primera corporación democrática de Zaragoza decidió dar un giro a las Fiestas del Pilar para volver a sacarlas a la calle.

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