Dos grandes museos en Madrid

Muchas veces no nos damos cuenta que el mejor turismo lo tenemos muy cerca. Tanto el Museo del Prado como el Reina Sofía se encuentran entre los mejores museos del mundo, por lo que tu visita es obligada.

Captura de museodelprado.es

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Para la gran mayoría de los turistas la capital madrileña destaca, entre otras cosas, por la impresionante colección pictórica de las que están dotados sus museos. Cada año son millones las personas que caminan por sus pasillos, disfrutando de los grandes maestros del pincel.

Museo Reina Sofía

Su apertura se produjo en 1990, supuso la creación del más grande de los museos de arte moderno y contemporáneo de nuestro país. Su sede se localizó en el antiguo Hospital San Carlos y heredó los fondos artísticos del Museo Español de Arte Contemporáneo.

Debido al rapidísimo desarrollo se tuvo que ampliar su espacio. La nueva parte se inauguró en 2005, obra del arquitecto Jean Nouvel.

En su magnífica colección permanente podremos encontrar infinidad de obras, pero destacan los grandes cuadros de los pintores españoles del siglo XX: Pablo Picasso, Salvador Dalí o Joan Miró.
Aunque sin duda la “joya” del museo es el Guernica de Picasso. Fue pintado en 1937 en plena Guerra Civil, a encargo del Gobierno de la República.

Museo del Prado

El edificio que lo alberga fue construido a finales del siglo XVIII como centro de ciencias naturales por orden de Carlos III. Pero no se convertiría en museo hasta que su nieto Fernando VII, alentado por María Isabel de Braganza, tomó la decisión.

Destacan los cuadros de los grandes maestros europeos de los siglos XVI al XIX, como Velázquez, El Greco, Tiziano, El Bosco, etc, pero sobretodo Goya, ya que es el artista que más espacio ocupa.

Son muchos sus cuadros conocidos, pero destacan: Las Meninas de Velázquez, La Maja Desnuda y La Maja Vestida de Goya.

Actualmente no te puedes perder la colección de El Hermitage, la cual ha sido prorrogada hasta el 8 de abril. En ella podrás disfrutar de una selección de grandes obras que forman parte de la colección permanente del museo de San Petersburgo.

Si buscas un sitio donde hospedarte en tu visita a la capital de España, no dudes en informarte sobre los innumerables hoteles y hostales en Madrid.

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El arte se concentra en Madrid

Captura de exposicionesenmadrid.blogspot

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El “Triángulo de oro”

Así se le llama al triángulo formado por los tres grandes museos que se encuentran alrededor del Paseo del Prado madrileño y que imperan en la ciudad de Madrid: el Reina Sofía, el Prado y el Thyssen-Bornemisza.

El Reina Sofía, situado en la calle Santa Isabel, acoge la mayor colección permanente de arte contemporáneo realizado durante el último s.XX. Inaugurado en 1992 por los reyes de España, es unos de los museos más jóvenes pero con un peso artístico más grande de Europa.

La obra más conocida que se exhibe en el Reina Sofía es el “Guernica” de Picasso. Esta obra es mundialmente conocida y representa el horror de los bombardeos en la ciudad de Guernica, en el País Vasco, por parte de las tropas alemanas durante la Guerra Civil Española.

El Museo del Prado es una de las pinacotecas más completas de Europa. Con casi dos siglos de antigüedad, se inauguró oficialmente en el año 1819 y ha ido engrosando sus salas con obras desde el mismo momento en que se inició como museo.

Resulta impresionante la calidad de las colecciones que se exhiben en el Prado y quizás algunos de los pintores más afamados sean Francisco de Goya, Velázquez y el Greco.

El museo que complementa y completa este “triángulo del arte”, es el Thyssen-Bornemisza. Fruto de una vasta colección privada reunida durante años por el primer Barón Thyssen y luego por su hijo, la colección decidió abrirse al público y exhibirse en el Palacio de Villahermosa, en pleno centro de Madrid.

Algunas de las colecciones más reconocidas que posee las del Renacimiento Italiano y Alemán, con obras de Durero y Caravaggio. El movimiento artístico del Impresionismo también tiene cabida con aportaciones de autores como Manet y Van Gogh.

Alójate en Madrid

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Por último, no olvides que nunca viene de más que reserves con antelación es el hotel que desees alojarte y es que, Madrid es una ciudad que está casi siempre llena hasta los topes. No te arriesgues y reserva ya tu hotel en VINCCI.

En definitiva, Madrid es una ciudad para disfrutar y culturizarte, aprovéchala!

Museo Casa de Ernesto Che Guevara

Foto de la web www.welcomeargentina.com

Foto de la web www.welcomeargentina.com

Para todos aquellos viajeros que quieran conocer más sobre la vida de Ernesto “Che” Guevara, icono revolucionario, y uno de los argentinos más conocidos de la historia, hay una parada impostergable: en Alta Gracia, provincia de Córdoba, se encuentra Villa Nydia, la casa de la infancia del Che, hoy convertida en un museo. Pasen y vean.

La casa de la familia Guevara

Antes de ser el Che, Ernesto Guevara era un pequeño rosarino al cual los médicos le diagnosticaron asma. Por ello, sus padres decidieron dejar la ciudad de Rosario por un clima más propicio para la salud del niño, y así fueron a dar con la localidad de Alta Gracia, a treinta kilómetros de la ciudad de Córdoba. La ciudad, con un clima serrano ideal, resultó el lugar donde el joven Ernesto pasaría sus años de infancia y de juventud.

El museo

En 2001, Villa Nydia (llamada así por la quien fuera la primera dueña de la propiedad) abrió sus puertas al público como Museo Casa de Ernesto Che Guevara y se considera en la actualidad uno de los puntos de interés de la localidad. Es uno de los siete hogares donde vivió la familia Guevara y en la actualidad alberga el mejor museo argentino sobre la vida del Che. Existen por lo menos dos museos más en Buenos Aires, pero sus colecciones no son tan completas como la de Alta Gracia.

Qué se puede ver

El Museo Casa del Che da cuenta exhaustivamente de la vida de Guevara. Allí, el visitante podrá encontrarse con fotografías de todas las épocas, cartas y paneles explicativos que relatan con detalle su infancia, su juventud, sus ideales acerca de la revolución y su participación en los asuntos internacionales. Una escultura del Che niño, “Ernestito” que donó el artista plástico Luis Hourgras de la localidad, llama la atención de los visitantes al llegar al lugar.

También hay muebles, libros, obsequios que recibiera, un ajedrez, el viejo uniforme con que se lo ve en las fotografías en Cuba, la vieja bicicleta y su legendaria motocicleta –que se hiciera famosa después del libro y la película “Diarios de motocicleta”. También hay fotografías de Hugo Chavez y Fidel Castro visitando el Museo en 2006. Se proyecta un documental sobre la vida y obra del Che y, por supuesto, no puede faltar una tienda de recuerdos.

El Museo ofrece visitas guiadas y el costo de la entrada es módico.

Los jardines de Monet

Giverny, un pueblito a orillas del río Epte, hasta antes de que Claude Monet tomara la decisión de establecerse en el, no figuraba en los mapas de Francia. Este pueblo se sitúa a tan sólo 80 kms de Paris, se puede llegar hasta el atravesando en tren la bella región de Normandía, el pueblito se nos aparecerá como un oasis, igual que le paso al gran impresionista.

En Giverny, las tiendas de regalos, los restaurantes y los negocios en general (han devenido en pequeños museos) le rinden tributo a su más ilustre habitante. Pero el mayor atractivo turístico de este pueblo es la casa de Monet y lógicamente sus jardines, centro del peregrinaje de curiosos y artistas plásticos.

El refugio del artista

Buscando un sitio donde huir de la opaca Poissy, precisamente realizando un viaje en tren desde Vernon a Gasny, Monet descubre Giverny, esto ocurría en la primavera de 1883. Luego de recorrer la región incansablemente, al ver los colores de la villa quedo cautivado.

Monet, adquirió además de la casa, los terrenos ubicados enfrente (la isla de las ortigas) separados por las vías del tren, en ese lugar decidió construir el famoso “jardín d’eau” (jardín acuático). En ese lugar concibió algunas de sus obras más famosas. De un lado esta ubicada, sobre una colina la casa de dos pisos y del otro los atelieres. El jardín trasero de la casa llega hasta la orilla del Epte. Las veredas con inspiración oriental se ven realzadas por las flores multicolores.

El jardín en si mismo fue para el artista una obra de arte, él mismo colocaba flores y plantas cuidando de las formas, sus colores, época de florecimiento y contrastes. Desde principios del siglo XX el paisaje se ve teñido de rosa, malva, blanco o azul.

En la casa que Monet pensó se pueden ver la perspectiva, las curvas y las formas asimétricas, fue pensada como una paleta de colores para disfrutar de sus espacios. La fachada está pintada de rosa; los marcos de puertas y ventanas, en verde limón; la cocina, es blanca y azul, el comedor, es amarillo y la sala de lectura, celeste.

En Giverny, todo nos conduce a Monet. Se atesoran en el Museo de Arte Americano, obras de Willard Metcalf y Lilla Cabot Perry, fuertemente inspirados en el impresionismo francés.

En la medieval iglesia de Saint Radegonde descansan los restos de Monet, se puede llegar por las callejuelas empedradas, esas por donde Monet debe haber transitado en más de una oportunidad.

Transitar por las empinadas veredas de Giverny es desandar un imaginario camino hacia el pasado. Estas calles nos ofrecen panorámicas de sus campos florecidos.