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Descubriendo América: Acapulco 2/2

Escrito por de 6 de marzo de 2009 con 0 Comentarios

Quizás por la excesiva familiaridad, muchos hemos olvidado que, más allá de discotecas, hoteles y multitudinarias playas, Acapulco posee un pasado colonial y un presente cultural. El Fuerte de San Diego, por ejemplo, construido en 1616 y símbolo del puerto, es ahora un museo en el que se aprecia la herencia de este lugar al que antaño llegaban especies y objetos exóticos traídos por el galeón de Manila o de Acapulco, mejor conocidos como la Nao de China.

Si nos acercamos hacia el centro y vagamos por las estrechas calles con techumbre de tejas rojas, en algún momento nos taparemos con el zócalo, donde destaca la Catedral de Nuestra Señora de la Soledad. A su alrededor, discretos restaurantes dejan escapar el olor provocativo de los mariscos y la música de melancólicos boleros ejecutados por tríos.

Cultura viva

También hay opciones para los interesados en conocer la artesanía típica del estado de Guerrero. Cerca del Fuerte de San Diego se encuentra la Cada de la Máscara, interesante recinto cuya colección, de más de mil piezas, da fe de la importancia de esta peculiar manifestación de arte popular. Es estos rostros multicolores se mezclan aspectos religiosos, mágicos y festivos que son parte fundamental de danzas y fiestas típicas.

Otro “secreto”cultural de Acapulco está muy cerca del Hotel Casablanca en una zona de casonas antiguas. Se trata del enorme mural que Diego Rivera realizó en el muro exterior de la casa de Dolores Olmedo. Pocos saben que este muralista vivió en Acapulco durante dos años, tiempo en el que ejecutó sus últimas obras, entre ellas este mural trabajado con mosaicos y piedras de colores que dan vida, con su colorido, a Quetzalcóatl.

Revivir el glamour

En una época, Acapulco fue el refugio favorito de las estrellas de Hollywood y del jet set internacional: Elvis Presley, Frank Sinatra, Rita Hayworth, Humphrey Bogart, Cary Grant y hasta los Kennedy –que pasaron aquí su luna de miel- le dieron a este puerto un legendario roque de glamour. Es posible revivir aquella sofisticación en lugares como el Flamingos. En el bar de este hotel se puede disfrutar de la famosa creación de la casa, el Coco Loco, un coctel mezcla de tequila, gin y ron servido en un coco.

Muy cerca de ahí se encuentra la Quebrada y, aunque la imagen de los clavadistas que se lanzan de este mítico acantilado de 35 metros de altura parece un recuerdo lejano, vale la pena ir a verlos, no sólo para comprobar que sigue habiendo hombres valientes, sino porque en este lugar se sirven algunos de los mejores platillos de Acapulco, especialmente de la Cabaña de Caleta, que se especializa en mariscadas.

Por los territorios de Tarzán

Una zona poco explorada de Acapulco es la laguna tropical de Puerto Marqués. Para descubrir los maravillosos escenarios naturales de ja jungla –donde se filmaron las primeras películas de Tarzán- no hay mejor medio de transporte que el Shotover Jet, una lancha que surca el inmenso espejo de agua esmeralda poblado de manglares y habitado por exóticas aves a más de cien kilómetros por hora.

A un ritmo un poco más tranquilo, hay que navegar la Laguna de Tres Palos, territorio donde reinan garzas, patos, gansos, gaviotas y muchas otras especies de aves.

Para terminar, se recomienda acudir a las tradicionales enramadas a presenciar los maravillosos atardeceres de barra Vieja, y disfrutar del sabor de Acapulco con un delicioso pescado a la talla preparado con la ancestral receta que le ha dado fama internacional.

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