Las mejores playas de Europa para pasar el verano a remojo

Planear las vacaciones puede llegar a ser un suplicio. Si además queremos ir a la playa las aglomeraciones lo complican todo.

Pese a que el turismo europeo suele ser cultural, hay muchas opciones para disfrutar del mar. Esta es nuestra selección de las mejores playas de Europa para relajarse en el viejo continente.

Date un baño en alguna isla

Si algo abunda en el viejo continente son islas, sobre todo en el mar Mediterráneo. Protaras es uno de los centros turísticos de Chipre y allí se encuentra la playa de ‘Fig Tree Bay’. Esta bahía de agua cristalina y arena blanca traslada a los visitantes directamente al Caribe.

Grecia es el país europeo de las islas. En Creta de encuentra ‘Playa de Elafonisi’, otro paradisiaco lugar en pleno continente desarrollado que hace olvidar cualquier pensamiento negativo. Perfecta para desconectar.

Pero si hay un país con playas es España. En la isla de Formentera destaca la playa ‘Sis Illetes’, muy poco frecuentada y con una temperatura perfecta, digna del archipiélago en el que se encuentra. Por último, el norte de Europa también es una opción. ‘Woolacombe Beach’ en Woolacombe (Reino Unido) es una playa con aguas algo más frías pero igual de destacada que el resto.

Las mejores playas de Europa dentro del continente

En Biarritz (Francia), ‘Côte des Basques’ está rodeada de un entorno envidiable. Perfecta para dar largos paseos, relajarse al sol o darse un baño. Al norte de España destaca la ‘Playa de las Catedrales’ en Ribadeo. Parece sacada de un libro de arquitectura pero la estructura de los acantilados en forma de arcos es natural. El cambio de mareas hace que el paisaje cambie continuamente.

Un destino más exótico puede ser Kas en Turquía. ‘Kaputas Beach’ se encuentra a las afueras de la ciudad, lo que la hace de lo más tranquila. El paisaje paradisiaco hace el resto.

Finalmente y de nuevo en el norte del continente, ‘Jurmala Beach’ en Jurmala (Letonia) es una larguísima playa rodeada de balnearios, naturaleza y mar no muy frío pese a su latitud.

¿Cuál de estas playas te gustaría visitar y cuál nos recomiendas?

Foto | Fotolia.com

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Biarritz: el país vasco francés

Biarritz es una pequeña ciudad dentro del denominado país vasco francés. Este territorio se encuentra en la región francesa de Aquitania, cerca de Bayona y a 20 kilómetros de la frontera española.

El país vasco francés no es un territorio político como tal, sino una región de amplia historia y cultura. Biarritz se puede considerar la comuna más conocida y con más encanto. Sus idiomas oficiales son el francés, el vasco y gascón.

Un resumen de su historia

Biarritz es una ciudad balnearia muy famosa desde hace dos siglos. El conocido escritor Víctor Hugo ya advirtió el “riesgo” que corría la ciudad de convertirse en célebre por sus balnearios en 1843.

Anteriormente, su sustento desde el siglo XI se basaba en ser un puerto pesquero de ballenas en pleno Mar Mediterráneo. Durante la Edad Media su nombre era Beariz y formaba parte del territorio de Labort, una de las siete provincias tradicionales del País Vasco español y región histórica de Francia.

La mujer de Napoleón III, la emperatriz Eugenia de Montijo, se enamoró de Biarritz a mediados del siglo XIX y ordenó construir una residencia veraniega. A partir de este momento la ciudad se empezó a transformar y a darse a conocer por sus agua terapéuticas.

Qué visitar en Biarritz

Sus seis kilómetros de playas de fina arena y agua con propiedades curativas son un maravillosos destino veranieno. La más famosa es La Grande Plage pero cualquiera es digna de un baño.  Además, son muy apreciadas por los surfistas.

El antiguo Puerto de los Pescadores data del año 1870 y aunque ya casi carece de actividad es una visita obligada. Está rodeado de restaurantes donde comer pescado fresco en unos edificios emblemáticos.

La Roca de la Virgen (Rocher de la Vierge) debe su nombre a la estatua de la Virgen que la corona en señal gratitud por una leyenda que cuenta que unos pescadores se salvaron de un naifrágio gracias a una luz cegadora. Se puede acceder al lugar por una plataforma diseñada por Eiffel (el mismo arquitecto que de la torre de París).

Otro de los puntos turísticos más importantes es el Museo del Mar. Es una visita por mar abierto para conocer las distintas especies marinas, técnicas de pesca y embarcaciones entre otras sorpresas.

El Faro de Biarritz domina el cabo Hainsart que separa la costa arenosa de Landas de la rocosa del País Vasco. Desde sus 73 metros por encima del mar, tras subir 248 escalones, puede verse un paisaje excepcional e, incluso, la cordillera de los Pirineos.

Otras paradas imprescindibles son el mercado Halles, la Capilla Imperial y su Iglesia Ortodoxa. Una pequeña ciudad con muchas opciones para perderse.

 

Foto | Loïc LLH | Commons.wikimedia.org

Pueblos del pasado

España cuenta con pueblos cargados de historia. De norte a sur, hay regiones en los que el tiempo parece haberse detenido y las tradiciones aún no se han perdido y guardan todo su sabor y peculiaridades. Lugares que parecen ser pueblos del pasado.

Pueblos del pasado

Pueblos del pasado

En el Cantábrico los bosques y la lluvia son los protagonistas. Cantabria cuenta con algunos de los pueblos más bonitos de EspañaBárcena Mayor es uno de ellos, pero el rey es Santillana del Mar. Esta localidad, de casas balconadas, vive en torno a su gran Colegiata Santa Juliana, obra maestra del románico.

Castilla guarda algunos de los mejores pueblos medievales

Ancha es Castilla, dijo una vez Antonio Machado, y es que Castilla, cuenta con algunos de los pueblos medievales mejor conservados de Europa. Uno de ellos es Pedraza de la Sierra, cerca de Segovia capital. Con poco más de 400 habitantes sus casas blasonadas e históricos edificios convierten a su plaza mayor en una de las más bonitas de España.

Sigüenza, en Guadalajara, es otro pueblo con gran encanto, contando con una imponente catedral románica del s. XII y un castillo, convertido en Parador Nacional, que domina la localidad de calles empedradas desde lo alto.

Y de la antigua Corona de Castilla, a la de Aragón. En la provincia de Teruel quedan auténticas reliquias de tiempos pasados. Albarracín, es uno de esos lugares que no pueden faltar en nuestra ruta. Sus calles estrechas guardan la catedral de San Salvador, bajo la sombra del gran castillo y murallas que hay sobre la colina. Estas tierras cuentan con otros pueblos cargados de historia como Daroca o Valderrobres, este último ya en el límite con tierras catalanas.

 El aire morisco de los pueblos andaluces

A medida que se viaja hacia el sur de España, el color blanco va ganando terreno en las paredes de las casas. Los castillos de origen árabe pasan a ser protagonistas, al igual que los azulejos. Los musulmanes dominaron Andalucía durante gran parte de la Edad Media, por lo que su legado es incalculable.

En las montañas de Jaén, Cazorla, que da nombre a la sierra en la que se encuentra, está formada por un puñado amplio de casas blancas entre iglesias del s. XVI y el castillo de la Yedra, de origen árabe. Pero el sabor de Al-Andalus se guarda en un pueblo como Vejer de la Frontera, Cádiz. Sus calles se apiñan en un arrabal de paredes blancas, situadas dentro del recinto amurallado.

Ahora eres tú quien tiene que aventurase a descubrir algunos de estos pueblos del pasado, cargados de historia.

Foto | Fotolia.com

¿Por qué Francia es uno de los países más visitados del mundo?

Francia suele liderar todos los años el ranking de países más visitados del mundo. Pero, ¿sabemos realmente porqué? ¿Qué es lo que tiene Francia para que el número de visitantes sea superior al número de habitantes? Las calles de ensueño, el carácter bohemio, la cultura y la gastronomía lo convierten en un país con un encanto especial.

Francia

Fotografía aérea de París

Pero sobre todo, ¿qué tiene el país galo que no tengan los demás? La respuesta es París. La capital de Francia, es la clave del éxito a nivel turístico.

París, la joya de Francia

Este año 2014, la Organización Mundial del Turismo registró un total de 84,7 millones de visitantes al país galo. La clave es y siempre ha sido París. La capital más romántica del mundo reúne casi 30 millones de turistas al año. París además recibió el nombre de “Ciudad de la Luz”, y es que fue la primera ciudad europea en instalar luz eléctrica a sus calles y edificios más relevantes. También fue pionera en otras cosas, por ejemplo en el cine, pues fue en la capital donde se proyectó la primera película de los hermanos Lumière. París es todo un símbolo para Francia. Y es que todavía hay más razones para visitarla.

Lo que no tenemos que perdernos

La emblemática torre Eiffel, fruto arquitectónico de la sociedad industrial. Todo un ejemplo en el arte derivado de la Revolución Industrial. Toda la estructura de la obra está compuesta de hierro, 18.000 piezas entrecruzadas con 2.500.000 de remaches.
Por otro lado, París es el único país europeo que tiene los parques temáticos de Disneyland Paris. Una gran razón para ir a visitarla, y por la que todos los años cuentan con numerosos turistas de todo el mundo.

¿Y qué más podemos ver en París? Si vamos a la ciudad gala, nunca deberemos olvidar visitar la impresionante catedral de Notre Dame. Además del barrio de Montmartre, situada toda ella en una colina de 130 metros, en cuya cumbre está la Basílica del Sacré Cœur. Es el lugar más bohemio de París desde el siglo XIX, y de hecho, fue la cuna de los impresionistas franceses. Y por último, los Campos Eliseos donde podremos encontrar el reconocido Arco del Triunfo de París.

Aunque París, sea el lugar más famoso de Francia. Muchos viajeros se atreven a descubrir otras ciudades del país, entre ellos Lyon, Niza, Marsella, Montpellier, Toulouse, Nantes y Avignon. El encanto medieval de estas ciudades es la causa de sus visitas.

 

Foto | Taxiarchos228 | Commons.wikimedia.org