Mérida, una ciudad por la que no pasa el tiempo

Mérida es una de las joyas romanas de España (Imagen: merida.es)

Mérida es una de las joyas romanas de España (Imagen: merida.es)

Su localización en un punto céntrico de la comunidad, la convierten en el centro de toda riqueza económica, cultural, arquitectónica y ecológica de la región extremeña, además de ser el nudo de comunicaciones.

Mérida es así el centro neurálgico de un extenso territorio, es el punto de conexión Norte-Sur a través de la Autovía “Vía de la Plata” A-66 (Gijón-Sevilla) y Este-Oeste por medio de las Autovías A-5 (Madrid-Lisboa) y la A-43 (Lisboa-Valencia).

Mérida, Patrimonio de la Humanidad

Esta ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993 debido a su importante conjunto arqueológico y monumental, y actualmente tiene el título de Muy Noble, Antigua y Leal Ciudad de Mérida. Sus monumentos y estructuras mantienen viva, todavía hoy, la historia de esta ciudad, que puede verse reflejada en los edificios de nueva construcción, modernos y funcionales, que han convertido a la ciudad en un referente de congresos y servicios.

Mérida se defina como una ciudad cercana y tranquila, pero sin quedarse atrás en cuanto a evolución, ya que tiene un gran porcentaje de población activa, lo que ha creado un gran crecimiento económico y urbanístico. Despeña también su papel de capital, ofreciendo una amplia oferta hotelera con establecimientos de categoría y lujo para el disfrute de los turistas.

Historia de la ciudad

En cuanto a su historia, Mérida fue fundada en el 25 a.C. con el nombre de Emerita Augusta por Octavio Augusto para los soldados eméritos (jubilados) licenciados del ejército romano. La ciudad fue la capital de la provincia romana de Lusitania y comenzó así un periodo de esplendor del que dan fe sus magníficos edificios, el teatro, el anfiteatro, el circo, los templos, los puentes y acueductos. Hasta la caída del Imperio Romano de Occidente, Mérida fue un importantísimo centro jurídico, económico y cultural que Ausonio catalogó como el noveno lugar más destacado del Imperio.

En épocas posteriores, Mérida sufrió incursiones de los pueblos bárbaros hasta el asentamiento de los visigodos. Posteriormente, ante la negación a la invasión musulmana, se ordenó construir la alcazaba, con lo que la ciudad fue prácticamente destruida.

A principios del siglo XIII, las tropas cristianas del rey Alfonso IX de León reconquistaron Mérida, pero no se volvió a imponer como la sede episcopal de Hispania ante la negación de los obispos de Santiago y Badajoz, y será en la época de los Reyes Católicos cuando la ciudad inicia una recuperación, que con la invasión francesa supondrá una pérdida de su patrimonio histórico artístico.

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Paseando por Segovia

El Acueducto, seña de identidad de Segovia

El Acueducto, seña de identidad de Segovia

Cruce de culturas y de religiones, te proponemos conocerla a través de un paseo agradable y sencillo. Por supuesto, la ciudad tiene muchos más atractivos, así que no dudes en visitarla varios días para no perderte ni un solo detalle.

Empezando por el monumento emblemático

Una buena opción es comenzar desde la Plaza del Azoguejo, desde donde tendremos un primer encuentro con la seña de identidad de la ciudad: el acueducto, 2000 años de historia que se mantienen en pie para mostrarse a los visitantes en todo su esplendor.

Nada ha podido con él, ni siquiera el ataque en 1072 del rey moro Al Mamún, que causó desperfectos en al menos 30 de los arcos que forman esta impresionante obra de ingeniería. Por suerte, estos daños fueron restaurados por el monje fray Juan Escobedo en el siglo XV.

Desde su nacimiento urbano hasta el final tiene una longitud de 938 metros, pero si contamos desde el río Acebeda, llega hasta los 14 kilómetros. Su altura máxima llega hasta los 28,10 metros, y el entramado de 120 pilares de piedra berroqueña, que no tiene argamasa (aprovecha la distribución de las fuerzas), es capaz de soportar un caudal de 25 o 30 litros por segundo.

Los otros tesoros de la ciudad

Pero continuando con el paseo, recomendamos coger la calle de Fernán García hacia la plaza de Día Sanz, al otro lado del acueducto, donde encontramos el instituto donde impartió clases Antonio Machado y que aún se mantiene intacto. También desde aquí vemos el convento de San Francisco, del siglo XV. Desde aquí partieron Daoíz y Velarde, los héroes del 2 de Mayo.

Después nos dirigiremos por la calle Real, la más bulliciosa de la ciudad, hacia la Catedral. Pero antes de llegar a ella, por el camino nos encontramos la Casa de los Picos y la Casa de los del Río, ambos muy originales. Tampoco puedes perderte la Iglesia de San Martín, ejemplo del románico segoviano.

En el último tramo de la calle Real y por la calle Isabel la Católica desembocamos en la Plaza Mayor, centro vital de la ciudad. Cuenta con un quiosco de música, terrazas muy agradables y un especial ambiente atemporal.

Y para terminar este paseo, no te pierdas el Ayuntamiento, el teatro de Juan Bravo y por supuesto la Catedral, un monumento religioso de estilo gótico tardío y con incorporaciones renacentistas, barrocas y neoclásicas.

Barcelona, mar y montaña en la ciudad de Gaudí

La Casa Batlló es una de las más pintorescas de Barcelona

La Casa Batlló es una de las más pintorescas de Barcelona

Y no sólo en lo referido a lo paisajístico; Barcelona cuenta con una diversidad cultural, histórica y monumental a la altura de las grandes capitales europeas. No obstante, aquí desarrolló su obra el genio Gaudí.

El parque Güell, un fascinante escenario de pinos y palmeras rodeados de formas arquitectónicas imposibles, la Casa Milá, con su fachada que imita las dunas del desierto, y la Sagrada Familia, la gran catedral de estilo gótico, son las obras más famosas de este genio catalán. Pero no las únicas.

Playa, montaña e historia

No debemos pasar por Barcelona y visitar sus famosas Ramblas. Es quizá la zona de la ciudad donde se pueden ver todo tipo de espectáculos variopintos: teatro callejero, mimos, puestos de flores y animales…

El Mercado de la Boquería es otra atracción situada en esta zona que no podemos obviar. Se trata de una plaza porticada cubierta de un techo de hierro y cristal donde se cobija el mercado más animado de toda la ciudad. Adentrándonos en la zona más alta de la ciudad, con unas vistas al mar que pueden dejar parado el corazón a más de uno, podemos encontrarnos en uno de los dos montes que presiden Barcelona: Montjüic o el Tibidabo.

Y si lo que buscas es relajación, y no te basta con la que te proporcionan sus playas y montañas, Barcelona también cuenta con una amplia oferta de spas; en donde podrás olvidarte de todo y dejar que sus aguas termales hagan el resto.

Tierra del genio Gaudí

El primero de ellos es todo un símbolo relacionado con el ejercicio y el deporte. Aquí está construido el Estadio Olímpico que albergó la celebración de las Olimpiadas en el año 1992. Es un lugar exquisito rodeado de un bosque mediterráneo. Tibidabo es una montaña a la que se asciende en funicular o en el tranvía azul, el único existente en la ciudad. En su cumbre está un parque de atracciones de nombre homónimo que hará las delicias de todos los miembros de la familia.

Su vida nocturna, su gastronomía y sus fiestas hacen de Barcelona un destino turístico excepcional. En pocos kilómetros podemos disfrutar de un día de playa, esquiar en la montaña, o hacer turismo rural en uno de los pequeños parajes de la zona. Es una ciudad completa, deliciosa en todos los ámbitos. Quién visita Barcelona, suele regresar ya que es una delicia para todos los sentidos.

La ciudad reconstruida

Dresden desde la Frauenkirche (FOTO:Patricia Alonso)

Dresden desde la Frauenkirche (FOTO:Patricia Alonso)

Lo primero que se debe saber de Dresden es que está dividido por el río Elba en dos zonas muy diferenciadas que, por decirlo de forma sencilla, son la zona antigua y la zona nueva, ambas enormemente marcadas por la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente, a la vista se diría que la parte nueva es la antigua y viceversa. Esto se debe a que la ciudad quedó totalmente destruida después de que los Aliados la bombardeasen con el único objetivo de que los Nazis no pudieran hacerse con ella. Un hecho que marcó la historia de Dresden para siempre, ya que los aviones atacaron incluso el parque donde los civiles se resguardaban. Ante este suceso, los supervivientes donaron todos sus ahorros para reconstruir lo que les había sido arrebatado.

El Dresden arquitectónico

Pese a ser una ciudad de tamaño medio, se encuentra repleta de maravillas arquitectónicas como la Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora, mundialmente conocida como monumento contra la guerra. Desde su reconstrucción, los turistas pueden acceder a la cúpula, desde la que obtienen una vista completa de la ciudad.

Tampoco pasa desapercibido a la vista el Palacio de Dresden o Dresdner Schloss, antigua residencia de los reyes de Sajonia. Y es que la influencia real es un punto clave, ya que muchos de los edificios se heredaron de esa época.

Visita obligada es también la estación central; la Gläserne Manufaktur, una fábrica Volkswagen diseñada para respetar el ambiente; el mural de porcelana del Desfile de los Príncipes; la Yenidze, una antigua fábrica de tabaco con forma de mezquita reconvertida en un restaurante y, sobre todo, el Grober Garten, un parque inmenso en mitad de la ciudad donde podemos disfrutar de un agradable paseo.

Algunos consejos

Si hay algo que llama la atención nada más pisar la ciudad es la responsabilidad social y medioambiental que existe. Todos y cada uno de los habitantes de Dresden, tanto niños como mayores, circulan en bicicleta o, en su defecto, en tranvía. Por eso, lo mejor que puedes hacer es alquilar una para hacer un poco de ejercicio y turismo a la vez.

Además, no tires las botellas de refresco o cerveza que compres, ya que si las devuelves en los puntos correspondientes se te abonará la cantidad correspondiente, que varía en función de la botella. Lo mismo con los vasos en los bares por la noche, te cobran un euro de fianza para que vuelva sano y salvo.