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Día cuatro: pasando el ecuador de mi Camino

Escrito por de 28 de junio de 2010 con 0 Comentarios

Caminamos por Galicia

Caminamos por Galicia

El día comienza lluvioso, lo cual no sabíamos decir si era una buena o mala noticia. Por un lado dejábamos el calor de lado, y por otro la lluvia, no muy fuerte pero sí constante, podía dificultar la travesía.

La salida de Portomarín pasa por un pequeño puerto nada más empezar (por suerte con las fuerzas aún intactas, aunque con los músculos un poco dormidos). Rodeado de árboles y vegetación avanzas por una pendiente no muy pronunciada durante unos pocos kilómetros, para continuar después en llano.

La riada de peregrinos es constante (no me imagino cómo será esto en pleno verano) y coincides con compañeros de albergue muy a menudo. Esta noche no ha sido de las mejores, ya que en el albergue (uno de los de mayor capacidad en los que hemos estado hasta el momento) ha estado toda la noche lleno de ruidos.

Sin embargo, aunque la etapa es larga, el camino es bonito y bastante sencillo. No tiene grandes pendientes, exceptuando la del puerto que sube al pueblo de Ventas de Narón, empinadísima, pero por calzada y no demasiado larga.

Una vez llegas a Ventas, es casi todo bajada y paralela a la carretera comarcal. Pasamos por pequeños pueblos de forma constante donde sellamos nuestra credencial de peregrinos, ya no tanto por cumplir con la obligación como por acumularlos, en busca del más original. La lluvia sigue siendo constante, pero no retrasa nuestro paso. El fresco ayuda a seguir y nuestra próxima parada, Palas de Rei, está más cerca.

En principio tenemos reservado a 5 kilómetros del final de la etapa, en un pueblo llamado Casanova, pero intentamos encontrar algo tranquilo en Palas, ya que 5 kilómetros alargarían la etapa hasta los 28 y no nos sentimos con fuerzas. Finalmente, antes de la hora de comer encontramos una habitación libre perfecta en una pensión, perfecta para el descanso que necesitamos tras los 24 kilómetros de hoy.

Está en el centro del pueblo, y tras una tarde tranquila bajo techo (sigue lloviendo) y una cena en un bar cercano, llega uno de los momentos más esperados…¡a dormir! Mañana también será una etapa larga, pero en principio la última de más de 20 kilómetros. Con todo preparado para madrugar y el despertador preparado para las 06:00 a.m nos vamos a dormir con la esperanza de que, por lo menos, no llueva. Pero ya se sabe, esto es Galicia, y por algo está tan verde.

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