Día seis: se acerca Santiago

El paisaje
La travesía es muy sencilla, sin apenas desnivel, lo que te permite disfrutar del paisaje y de una buena conversación con tus compañeros sin que te falte el aliento.
Hoy se nota que la gente se lo ha tomado con calma. Los peregrinos no han madrugado tanto y mientras comemos ya a la puerta de nuestro albergue vemos llegar a los más rezagados. Sin embargo, si que hay algunos peregrinos que han madrugado y enfilado la etapa a primera hora: son los que quieren llegar a Santiago hoy mismo. No son muchos, pero sí los hay… ¡valientes! Más de 30 kilómetros, después de una etapa de 27, es sólo válido para los más preparados. A mi por lo menos no me compensa el esfuerzo, teniendo tiempo suficiente, un día más te permite disfrutar mejor del paisaje, y sobre todo no llegar reventado a Santiago.
Hoy ya hemos conseguido un mapa de la ciudad, y echando un vistazo en los típicos puestos de internet de los albergues hemos comprobado que en el albergue de Monte de Gozo hay plazas de sobra, cerca de 800, aunque está a algo más de 3 kilómetros. Ya veremos que nos compensa más, si eso o buscar una pensión en el centro de la ciudad. Sería algo más caro, pero nos permitiría pasear por la ciudad sin preocuparnos de las mochilas.
Pero eso es mañana, de momento pasamos la tarde jugando a las cartas en el albergue de Pedrouzo. Es un buen pasatiempo, que no ocupa espacio ni pesa, sobre todo para las tardes que, como hoy, cae un manto de aguar que impide el paseo de rigor por el pueblo. Aprovechamos para descansar…
A la hora de cenar del buen peregrino, que suele ser alrededor de las 20:30, bajamos al bar de al lado a devorar alguno de los platos combinados que tienen. ¡qué bien sabe un filete con patatas y ensalada después de un largo día!
Nos vamos a dormir para no despertarnos en toda la noche. Eso si, una vez se calman los ronquidos del vecino de litera… es lo que tienen los albergues.