Día siete: pisando la plaza del Obradoiro

Por el camino a Santiago
La niebla impide ver el paisaje a primera hora de la mañana, pero al llegar a la altura del aeropuerto ya podemos ver los aviones por encima de nuestras cabezas. Pasamos también por la puerta del edificio de Radio Televisión Gallega y RTVE en su sede de Galicia. Se ve que los trabajadores están cansados de ver peregrinos cada momento, porque no nos hacen ni caso al pasar.
Nos adentramos en el Monte do Gozo y, tras una pequeña subida, podemos ver la ciudad de Santiago a nuestros pies. Son las 11:30 y el albergue no abre hasta las 13:30, por lo que nos encontramos el recinto vacío, con un aspecto de lo más fantasmal. ¡Qué diferente tenía que ser esto cuando tocaron los Rolling Stones!
Preguntamos en recepción y nos dicen que en principio no debería haber problema para quedarnos, y nos da información sobre los autobuses que suben hasta allí, así que en principio contemplamos como posibilidad dormir allí.
De momento continuamos el descenso hacia la ciudad, ya que es pronto y no merece la pena quedarse a esperar. Pasar por las calles que que dan acceso a la ciudad se hace un poco aburrido, y eso unido a las ganas de llegar definitivamente, aún más.
Tras unos 30 minutos, podemos distinguir ya la parte alta de la Catedral, y algún lugareño nos saluda a nuestro paso: “Bienvenidos a Santiago”, y es ahí cuando te das cuenta de que de verdad has llegado, que ya estás allí.
Rodeamos la Catedral para llegar a la plaza del Obradoiro y no dudamos ni un momento en hacer lo que alguno de nuestros compañeros peregrinos: tumbarnos en el suelo, justo de frente a la catedral, y contemplar desde ahí esa obra de arte de románico por la que tantas personas recorren miles de kilómetros.
El objetivo está conseguido, tras 150 kilómetros estamos aquí, y la sensación esté entre la alegría por la meta conseguida y un extraño sentimiento de vacío, de no saber qué hacer a continuación. Tras tantos días andando, se hace un poco raro pensar que mañana ya no tendremos por delante caminos y corredoiras que recorrer.