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Ecuador: Diverso y colorido parte 1 de 2

Escrito por de 11 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

Ecuador en armonía con la naturaleza

Ecuador en armonía con la naturaleza


Los volcanes nevados que se observan desde la ventanilla del avión contrastan con la gran cuidad, absurdamente cerca de aquellos gigantes a medio dormir. Un espectáculo insólito para muchos, pero usual para los ecuatorianos que tiene más de 200 volcanes, de los cuales trece aún están activos, un enorme potencial turístico. También es insólito el aterrizaje en una Quito que crece y se moderniza, y que ahora construye un nuevo aeropuerto en las afueras. Mientras lo terminan, aterrizar justo en el centro de la cuidad se convierte tan sólo en una de las muchas emociones de la visita.

Este es un viaje de aventura por el Ecuador de hoy. Un país que alberga a miles de extranjeros enamorados de sus paisajes y su tranquilidad, que está recuperando sus recursos energéticos para impulsar su crecimiento y el bienestar de todos, y que ha descubierto en cada rincón, en cada pedazo del pasado y en cada proyecto de futuro, un potencial turístico que ahora su empeñan en compartir con el mundo entero.

Y es que ya no sólo sus legendarias islas Galápagos, ni sus indígenas, ni sus artesanías, como tampoco su riqueza arquitectónica, ni sus sobrecogedores paisajes. Ecuador es todo eso, pero también, rumba y diversión, tecnología y buena mesa, y sobre todo, un país que sabe atender al turista y ofrece razones en cada espacio para tener unas vacaciones únicas en el centro del mundo.

Quito, memoria y movida

Esta ciudad ofrece al turista dos escenarios completamente distintos con sólo cruzar unas calles: la metrópoli y la zona colonial.

Atravesar la avenida Amazonas es estar en el centro moderno y vanguardista de la cuidad. Vitrinas multicolores, bares y restaurantes con mucha movida. Todos los idiomas, las sonrisas y la buena energía se funden en una rumba que se extiende hasta la madrugada. Porque esta parte de Quito no es sólo de los quiteños, sino también de europeos y norteamericanos que viven en el país y de todo aquel que llega como huésped por unos días, pues en todas partes la gente saluda con una palabra que lo dice todo: bienvenido.

Caminar por la calle de las Siete Cruces es recorrer la majestuosidad del pasado. El nombre de esta larga vía del centro historiado de Quito se debe a que en ella se encuentran siete de las cuarenta iglesias que alberga esta colonial zona de la cuidad, la primera en ser declarada por la UNESCO patrimonio histórico de la humanidad, y recuperada para el turismo hace unos cinco años, con una impresionante iluminación que hace de su visita nocturna una grata experiencia.

Por sus calles empedradas se puede sentir la energía de un pasado opulento y señorial. La Plaza de la Independencia o Plaza Grande es el centro de aquel complejo histórico de 320 hectáreas de extensión, en torno a ella se encuentran el Palacio de Carondelet, sede del gobierno nacional; la Catedral, el Palacio Arzobispal, y en medio de este resaltan las cúpulas de Santo Domingo. A unos pasos de allí, la iglesia de la Compañía de Jesús deslumbra con su fachada barroca, que no es más que el preámbulo de la riqueza interior del templo, todo bañado en oro, con figuras cuidadosamente labradas y obras que son el más preciado tesoro del arte quiteño.

La iglesia de San Francisco, el Centro Cultural Metropolitano y el convento de La Merced, son algunos de los muchos sitios dignos de visita. En sus alrededores, el silencio sobrecogedor de los monasterios parece imponerse sobre el trajín cotidiano de un sector popular y festivo, en el que el fervor de quienes viven allí contagia a miles de turistas que se maravillan con la estética de aquel legado que la historia le heredó a la humanidad.

El Cerro Cruz Loma

Pero no sólo el pasado es amable con el turista, el Cerro Cruz Loma, al cual se asciende en el nuevo teleférico, se ha construido en el más reciente complejo turístico que tiene la cuidad: 1300 metros de ascenso para llegar a los 4150, donde el frió del páramo invita a tomar un vino caliente o un canelazo en uno de sus bares.

Desde la cumbre se percibe la imponencia de la ciudad, los volcanes nevados que la circundan, pero también se puede emprender una cabalgata de varias horas hacia el cráter del volcán Guagua Pichincha. En la base del enorme mall Las Cumbres Shopping Center, con el Vulqano Park, se encuentran una moderna cuidad de hierro, la discoteca Vulcano y el Biba Bar, sitio de moda para la rumba.

Cotopaxi

Cotopaxi es el volcán activo más alto del mundo (5897 metros). En el tour la naturaleza abruma. La variedad de flora y fauna y la presencia del gigante blanco e imponente hacen de la caminata algo inolvidable. Para los más activos existe la posibilidad de practicar el downhill por las laderas del volcán. Pero el día no termina ahí, el almuerzo se disfruta en la hostería La Estación, una hacienda de más de cien años. Allí se disfruta el hornado, un lechón sazonado y horneado por horas, que se come acompañado de una tortilla de papas en puré llamada llapingachos.

Mitad del mundo, un viaje al Pululahua

El complejo turístico de la Mitad del Mundo es destino obligado de quienes van a Quito, pero más allá del edificio que contiene un museo y una terraza con un enorme globo terráqueo, a quince minutos de allí está el volcán Pululahua con el único cráter habitado del mundo. Desde un mirador se observa el valle de cuatro kilómetros de extensión, que comprende el cráter, como una colcha de retazos en verde de varios tonalidades donde habitan 72 personas dedicadas a al agricultura, sin luz, ni televisión, ni teléfono y que se bañan con el agua del rocío. Este lugar ha sido declarado reserva geobotánica. En aquel valle se puede visitar el complejo ecoturístico La Rinconada, del famoso atleta ecuatoriano Rolando Vera, ganador de cuadro carreras de San Silvestre. Algunos aseguran que desde allí aún se siente rugir el volcán.

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