El castillo de Praga

Castillo de Praga
Con casi doce siglos de historia, el castillo de Praga es un símbolo del Estado Checo y reúne una serie de tesoros arquitectónicos que son el orgullo de todo un país. La Catedral de San Vito, que corona el castillo, es quizá el elemento más destacado de un conjunto majestuoso, armónico y singular en el que también sobresale con fuerza la basílica de San Jorge.
Nación checa
En realidad, conocer el castillo equivale a zambullirse en la historia de la nación checa, repleta de momentos intensos y dramáticos, de alegrías y destrucción. Antiguamente fue sede de los príncipes y reyes, manteniéndose hoy en día su uso para acontecimientos tan notables como la elección del presidente de la república.
Miradas y panorámicas
Si bien el castillo de Praga atrae las miradas desde cualquier ángulo, sólo se puede acceder a él por tres caminos: por la puerta de la Torre Negra, desde la plaza Hradcanske y desde Prasny most. Pero ni siquiera hace falta entrar en el recinto (aunque, eso sí, es más que recomendable) para apreciar la belleza de un espacio que ofrece enormes posibilidades a los amantes de la fotografía o a los que son capaces de pasar un buen rato contemplando panorámicas que adquieren tonos distintos con el simple movimiento de las nubes.
Combate de los gigantes
La principal entrada al castillo, por la plaza Hradcanske, destaca por unas esculturas de Ignacio Platzer que escenifican el combate de los gigantes. Permite acceder al primer patio, diseñado por Pacassi, y a la Puerta de Matías, que fue creada por Scamozzi y es la construcción barroca más antigua de la ciudad.
Fuentes y capillas
En el segundo patio del castillo podemos encontrar la Capilla de la Santa Cruz, construida a mediados del siglo XVIII por Murag pero reconstruida cien años después. El mismo patio alberga la fuente de Kohl, bautizada así en honor del escultor barroco que la concibió.
Catedral de San Vito
Se trata de un espectacular ejemplo del estilo neogótico, con casi noventa metros de altura. El diámetro del gran rosetón de la fachada supera los diez metros y el interior del templo alcanza una longitud de 124 y una anchura de 60. Con 750 años de historia, la catedral fue fundada por Juan de Luxemburgo.
Vidriera de Mucha
Mención aparte merece la vidriera de la nueva capilla arzobispal, un estallido de colores que destaca entre la sobriedad de las paredes de la catedral. Fue creada por Alfons Mucha en 1931.