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Consejos para viajeros

El encanto de viajar solo

Escrito por Mariana / 17 de Septiembre de 2008

Un viaje puede ser una estupenda ocasión para compartir momentos inolvidables con nuestra familia, con nuestra pareja o con nuestros amigos. Sin embargo, también viajando por nuestra cuenta, sin más compañía que nuestra guía turística y nuestra mochila, podemos vivir una experiencia fuera de lo común.

Viajar sólo puede convertirse en un gran placer

Viajar sólo puede convertirse en un gran placer


Si todavía dudas en emprender la travesía sin nadie que te acompañe, pues toma coraje: vale la pena.

Elegir nuestro recorrido
Al viajar solo, no debes rendirle cuentas a nadie sobre lo que debes hacer, sobre qué puntos debes visitar o sobre todo aquellos monumentos o lugares famosos por los que sí o sí hay que pasar. Nada de ello. Tú eres tu propio guía. Escoge con tiempo -y con ayuda de libros, fotografías y páginas web- los lugares que más te interesan. Puedes decidir cuántos días permanecer en cada sitio, dónde alojarte, qué comer y a qué hora. Y si llegas a cambiar de idea, no hay ningún inconveniente: no tienes por qué consultar con nadie antes de tornar para otro rumbo a mitad de camino.

Hacerse de nuevas amistades
Cuando viajamos con nuestros amigos, es más difícil que estemos abiertos para conocer nuevas personas. En cambio, al viajar solo estarás más receptivo, y es más probable que otros viajeros solitarios se te acerquen a conversar, o de que los lugareños te inviten a reuniones o a fiestas. A todos nos encanta conocer personas de otros lugares, con sus historias, sus anécdotas, su lengua y sus costumbres. De seguro, si te muestras cálido y receptivo, el hecho de que viajes solo no implicará que tengas que estar mucho tiempo en soledad.

Tomar registro del viaje
Viajando solo, recuerda siempre llevar una buena cámara de fotos, una filmadora y un diario de viaje. Esto último es esencial: al no tener con quién conversar, poder registrar por escrito los lugares visitados, las historias que hayas escuchado sobre cada sitio y las impresiones que éstos te hayan producido, será la mejor manera de mantener vivos todos los recuerdos. De esta forma, aún cuando el viaje lo hayas hecho solo, al regresar podrás compartir los momentos vividos con todos tus seres queridos.

Nada de interferencias
Lamentablemente, al viajar con otras personas no estamos exentos de algunas desventajas que vienen con la convivencia prolongada. Algunas parejas que viajan solas por primera vez se sorprenden al encontrarse discutiendo con frecuencia, y esto se debe a que al incrementarse el tiempo que pasan juntos, los roces se vuelven más notorios. Nada de esto ocurre cuando viajas solo: ninguna pelea arruinará aquella inolvidable puesta de sol en las Baleares o tu primer recorrido por el Louvre.

¿Y el dinero?
Si bien viajar solo en algunos aspectos es más caro (por ejemplo, los paquetes turísticos y las habitaciones de hotel suelen calcularse en base doble), también puedes ahorrar dinero escogiendo albergues estudiantiles, hospedajes económicos con habitaciones compartidas o decidiendo saltear alguna comida si no tienes demasiado apetito.

Una oportunidad única para conocerse
Tal vez esto sea lo más importante: viajando solos, tenemos la posibilidad de hacer introspección, de pensar en temas que hace tiempo nos rondaban la cabeza, de clarificar nuestras ideas, de relajarnos y ver qué nos gusta hacer. En pocas palabras, de conocernos más. Tal vez salgan a la luz algunas cosas de nosotros mismos que queramos cambiar. Por esto mismo, es preferible viajar solo cuando uno está atravesando un buen momento. Un viaje a solas es la mejor oportunidad para no solamente aprender algo sobre los lugares que visitemos, sino también para aprender de nosotros mismos.

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