El mundo del sabor
Hoy, el tiempo es uno de los recursos más apreciados del mundo en que vivimos, cuyas circunstancias hacen que realicemos las actividades en los lapsos más cortos posibles; dormimos lo indispensable; en vez de caminar tomamos el auto para llegar pronto; llamamos por teléfono en lugar visitar a los amigos, y para comer también nos apresuramos. La comida de cada día se ha vuelto un mero trámite, algo que es necesario hacer pero que puede realizarse sin atención. Así que, en la mayoría de los casos, dejamos de aprovecharla y disfrutarla.
Un sentido para todos y todos para uno:
Para gozar y aprovechar los alimentos se necesita poner en guardia todos los sentidos, no sólo el del gusto. Al utilizar el olfato, el tacto, la vista y el oído despertamos todos los receptores sensoriales para que el estímulo llegue con más fuerza y tengamos plena conciencia de él. Por eso, muchos de los desórdenes en la alimentación y de los problemas de peso tienen su origen en la poca conciencia que tenemos sobre la comida y con la consecuente falta de disfrute. ¿Por qué comemos hasta sentirnos incómodos o por qué comer o dejar de comer se convierte en un sufrimiento? (como cuando comemos de más, o nos quedamos con hambre por temor a subir de peso). Dado que no estamos conectados al cien por ciento con nuestro cuerpo, no ponemos atención en te señales internas y comemos de manera automática; no observamos, escuchamos, ni sentimos nuestro cuerpo al comer.
Tomarse el tiempo de sentarse a la mesa crea un espacio y un tiempo especiales para esa actividad. Si lo hacemos de pte. mientras manejamos o caminando, nuestra atención se enfoca en las otras tareas y la comida se convierte en un impulso mecánico en el que abrimos la boca Y masticamos repetidamente. Cuando hacemos una sola cosa a la vez, ponemos todos nuestros sentidos en ella Y, en el caso de la comida, eso nos sirve para obtener los máximos beneficios de la experiencia sensorial.
Comer cuando el estómago está vacío también nos permite sacarle todo el “jugo” a los alimentos. Si hay remanentes de la comida anterior eso interferirá con el disfrute. Es muY fácil darse cuenta si todavía hay actividad en el intestino; basta con poner las manos en el vientre Y sentir. Si acostumbramos a nuestro organismo a comer sólo cuando ya no hay nada en digestión, al cabo de unos días la sensación de hambre vendrá cuando realmente el estómago esté listo para recibir más alimento y gozarlo. No tomar un bocado nuevo hasta que hayamos tragado el anterior es otro buen hábito que nos ayuda a tener conciencia sobre la comida. Masticar lentamente y varias veces un solo bocado permite que el sabor sea percibido y disfrutado realmente.
Seis sabores básicos
Influye sobre nuestra fisiología, psicología y emociones. Según el Ayurveda, sistema de medicina hindú, existen seis sabores básicos. Las cuatro más conocidos son dulce, salado, ácido o agrio mago, pero hay otros dos: picante y astringente (sabor que la boca y se encuentra en frijoles, lentejas, manzanas, etc.) Para esta medicina, la dieta ideal consiste en combinar los seis sabores en cada comida, porque si sólo nos exponemos a algunos se crea un desequilibrio en el cuerpo.
Los alimentos que estos seis sabores pueden manejarse para tener diferentes efectos. Por ejemplo, si se siente alterado y quiere tranquilizarse: una recomendación sería comer con mantequilla y grasa, así como sabores saldos, ácidos o dulces. Si por el contrario, se siente letárgico Y quiere activarse podría comer sabores picantes, amargos o y lo mínimo de mantequilla, aceite y azúcar. Si tiene y quiere reducirlo, es conveniente probar picante o astringentes que aceleran el metabolismo.
El placer de los sabores:
La comida es fuente de energía pero, gracias a nuestra capacidad para percibir sabores y olores, también lo es de placer. El gusto es variado; algunos temblarán de emoción ante un delicioso pastel de chocolate con fresas; otros sentirán lo mismo por un exquisito queso camembert. El punto es que comer nos mueve porque transciende la sola función de nutrirnos y se convierte en parte importante de la vida. Sin embargo, han cambiado algunos hábitos con los que se daba a la comida el tiempo y espacio adecuados para aprovecharla y disfrutarla: las familias no siempre comen reunidas, dejamos de practicar la buena costumbre de la sobremesa y la modalidad más difundida es la “comida rápida”. Lo que aún está en nuestras manos es hacer de cada comida un momento especial que, gracias a la atención y conciencia, se traduzca en salud, bienestar y deleite.