El placer del dulce de leche
Uno de los postres más sabrosos de la gastronomía americana es este dulce preparado con leche y azúcar, que tanto niños como adultos pueden disfrutar. Todos los viajeros están invitados a probarlo. ¡Buen provecho!
¿Por qué nombres se conoce a este dulce?
Si bien se dice que se originó en la zona del Río de la Plata, hoy al dulce de leche no sólo se lo conoce en Argentina y en Uruguay, sino que también es ampliamente consumido en Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Honduras, El Salvador, México, Panamá, Guatemala, Paraguay, Perú, República Dominicana y Venezuela. Así, se lo llama “arequipe” en Colombia, Panamá y Venezuela; “cajeta” en México; “manjar” en Chile y Ecuador; “manjar blanco” en Perú, Bolivia, Colombia, Ecuador y Panamá; “cremita de leche” en Cuba.
La denominación “dulce de leche” se utiliza principalmente en Argentina, Uruguay, Paraguay, México y algunos países de América Central. Con este mismo nombre se ha comenzado a comercializarlo en España, y “confiture de lait” lo llaman en Francia. También en Brasil se lo llama “doce de leite” (dulce de leche en portugués).
¿Cómo surgió el dulce de leche?
Existen diversas historias con respecto al surgimiento de este postre. Cada país se atribuye su invención y sostiene que fue desde allí de donde se trasladó por América. Sin embargo, ninguna de las historias ha sido fehacientemente comprobada. En Argentina se cuenta que fue una criada del Restaurador, Juan Manuel de Rosas, la que, allá por el año 1829, se alejara de la cocina para alertar a su patrón sobre la presencia en la casa de su enemigo político, y entonces olvidara un jarro de leche con azúcar en el fuego. Resultó que Lavalle y Rosas se habían reunido para discutir un tratado. Cuando finalmente la criada volvió a la cocina, se encontró con una sustancia marrón y pegajosa en el fondo del jarro: la leche y el azúcar se habían cocinado y así surgió por accidente el dulce de leche. Esta historia los argentinos la toman por verdadera y forma parte del folklore popular. Sin embargo, en otros países se cuentan otras versiones.
De hecho, el origen del dulce de leche suscitó una polémica en abril del 2003, cuando la Secretaría de Cultura de la Nación de Argentina hizo el anuncio de que quería declarar patrimonio cultural argentino a tres platos típicos, como son el asado, las empanadas y el dulce de leche. Uruguay respondió elevando un pedido a la UNESCO para que considerara a estos tres productos de origen indeterminado, como integrantes del patrimonio del Río de la Plata en su conjunto, y no sólo como platos argentinos.
¿Cómo está hecho el dulce de leche?
Los ingredientes básicos son la leche (por lo general, de vaca), el azúcar y la esencia de vainilla. Existen variantes regionales con leche de cabra. También existe una forma simplificada de dulce de leche a base de leche condensada, muy consumida por los rioplatenses que han emigrado y que extrañan los sabores típicos de la cocina de su tierra.
Existen distintas variedades de dulce de leche, las más comunes son la de dulce de leche familiar o clásico (más brillante, de consistencia más fluida) y la de dulce de leche repostero (de consistencia más espesa, más opaco y con corte, tradicionalmente utilizado en preparaciones).
El dulce de leche se puede comer solo o como acompañamiento de otros postres (por ejemplo, panqueques, flanes, postre de vainilla, untado en tostadas, como relleno de tartas y de pasteles, etc.). Además, el dulce de leche se ha extendido hacia otras recetas, y es un sabor muy popular de caramelos (muy dulces, duros y algo pringosos) o de helados –a veces, mezclado con trocitos de chocolate (llamado “dulce de leche granizado”, el helado preferido por los argentinos y los uruguayos)-.
