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El vino amarillo

Escrito por de 10 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

Es considerado uno de los mejores vinos del mundo. Este “vino amarillo” es elaborado con uva savagnin, una típica uva de la región y por lo que pude averiguar única en el mundo. Sus cepas antiguas trepan por las laderas azules de los Montes Jura y aprovechan el tibio sol de los cortos veranos recostadas sobre las pendientes.

Este tipo de vino es muy escaso, los viñedos solo ocupan unas 300 hectáreas, algo más del 15% de la región. Tiene una textura muy particular y su amarillo traslucido es producto del descanso en barricas de encina, a lo que además suma, su gran capacidad de envejecimiento bajo velo (bajo una capa de lavadura desarrollada por el mismo y que le sirve para la protección de la oxigenación).

Ningún preciado gourmet se verá sorprendido al saber que estas levaduras necesitaran para su justa maduración de 6 años y 3 meses, precisamente de 2.282 días y sus noches, en donde durante este proceso irá perdiendo hasta un 60% de su contenido original. Contra cualquier pronóstico, esto en lugar de preocupar a los artesanos productores, lo aceptan con inmensa alegría, asegurando que lo que falta “fue llevado por los ángeles”.

Que un vino haya estado durmiendo por 6 años y 3 meses, al momento de despertar bien se merece una gran fiesta. La perforación del barril, (La Percée du Vin Jaune) es la celebración que tienen prevista por los diferentes pueblos del Condado, donde los barriles de 228 litros son acarreados sobre los hombros o transportados sobre carros tirados por bueyes al compas del redoble de tambores hasta la explanada del castillo o de la iglesia. Un acontecimiento que representa todo un reto, en el Commandeur de la Confrèrie de Noble Vins du Jura, golpeará con un martillo el grifo de cada barril y un chorro de oro dará comienzo a la fiesta. Miles de manos, cada una provista de su correspondiente vaso se acercarán apresuradas al tiempo que el jurado emitirá su inapelable veredicto.
Aquellos vinos que resulten premiados pasarán a integrar la cartelera de los exclusivos vinos más caros del planeta (su precio por botella puede alcanzar desde unos humildes 28 euros hasta los 3.800) y los que terminen desechados y pasen a ser un mal sueño de varios años, que sólo bastarán para teñir de oro amarillo las mesas de las casas del “Franco Condado”, por cierto, algo que por supuesto no será un mal destino, ni para las mesas ni para el vino amarillo.

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