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Día uno: el primer día en el Camino

Escrito por de 16 de junio de 2010 con 0 Comentarios

La vía a Santiago

La vía a Santiago

Después de llegar ayer a las 17.30 a O Cebreiro empezaron los problemas: no hay sitio en el albergue público. Somos 3 así que no va a ser fácil encontrar un sitio para dormir siendo la hora que es. Optamos por llamar a la Guardia Civil y preguntar si se va a habilitar el polideportivo de Piedrafita (4 kilómetros en dirección contraria, bajando un puerto que al día siguiente se sumaría a la etapa), pero allí no saben nada.

Seguimos probando con números de albergues privados de los alrededores, ya que los e O Cebreiro están llenos. Finamente tenemos “suerte”: queda una cama libre a 2 kilómetros y pueden venir a buscarnos. Por lo menos uno dormirá en un colchón, a los otros dos les toca en una colchoneta en el garaje lo cual, visto la hora que es, es una buenísima opción.

Tras esto, aprendemos la primera lección: hay que intentar reservar el alojamiento por lo menos con dos etapas de antelación. Esto, eso sí, sólo se puede hacer en privados, no en los públicos, pero el precio es similar y las plazas no abundan.
Después de una cena copiosa y las charlas con los compañeros peregrinos que nos encontramos es hora de irse a dormir. Mañana empieza lo duro y hay que descansar.

Suena el despertador a las 7.00 y nos ponemos en pie con ganas. Tras un desayuno ligero empezamos la marcha con ánimo. Esta primera etapa es de las más largas, con 25 kilómetros, pero no se hacen difíciles, por lo menos al principio. No hace calor y el desnivel no es extremo. Cerca del kilómetro 20 es un buen momento para parar a comer nuestro bocata, tras las “paradiñas” previas para picar algunas almendras, reponer agua o descansar unos minutos. Nos queda poco para llegar a nuestro primer destino y los ánimos están altos.

Sin embargo, las ganas de llegar y el dolor de espalda y pies hacen su aparición, provocando que el último tramo se haga duro y parezca interminable. Además es todo cuesta abajo, pero un desnivel tan pronunciado que el esfuerzo que hay hacer no es facil de llevar y las energías empiezan a fallar.
El pueblo se ve a lo lejos, y aunque parece que nunca termina de llegar, al final lo hace.
Balance: superado. Llegamos a las 15.30 tras algo más de 6 horas andando (calculando que sin las paradas, el ritmo es de 4 kilómetros y pico por hora).

Ahora, una ducha, cuidamos los pies y los músculos con hidratantes y a ponerse a llamar a más albergues para los próximos días, que ya hemos visto a alguno por aquí, que de momento no tiene donde dormir.

Mañana es la segunda etapa, dicen que es la más dura, pero el ambiente y las ganas son increibles así que voy con ánimo, aunque… mañana os contaré.

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