La Ciudad Judía de Praga
Con una posición libre en la sociedad medieval, después de la primera Cruzada (1096-1099) los hebreos sufrieron el odio generado hacia ellos y desde entonces la relación con los checos estuvo marcada por todo tipo de afectos y desafectos, pero muy especialmente por años repletos de violencia y brutales agresiones. El nacimiento del gueto de Praga marcó un período trágico para los judíos, cuyos derechos no llegaron a reconocerse por completo hasta 1867.
El Rabino Löw
Uno de los monumentos más famosos de esta ciudad, atractiva por sus callejuelas tortuosas pero también por un ambiente muy propicio a la meditación a pesar del ruido ensordecedor que provocan los turistas, es sin duda el viejo cementerio, con lápidas que van del siglo XV hasta el XVIII. Y es que un decreto del emperador José II prohibió en 1787 que se siguieran usando los cementerios que existían en barrios habitados. El camposanto reúne más de 12.000 lápidas y tumbas, entre las que destaca el sepulcro de Yehuda Ben Bezalel. Denominado también el Rabino Löw, vivió entre 1512 y 1609, siendo el máximo representante de la escuela talmúdica y, posteriormente, rabino superior.
Estatua de Moisés
En un plano muy distinto, también despierta mucho interés la estatua de Moisés realizada por Frantisec Bílek, que en 1935 se situó frente a la Sinagoga Vieja-Nueva. En ella puede contemplarse a Moisés con todo el aspecto de estar desesperado tras el descenso del Monte Sinai. A raíz de la ocupación nazi durante la segunda guerra mundial, la estatua fue destruida, siendo reemplazada por una réplica en 1948.
Sinanoga Maisel
Levantada en 1592 por Mordecai Maisel, primado del gueto y consejero de finanzas de Rodolfo II, la Sinagoga Maisel contó desde el principio con numerosos telones y mantos para cubrir la Tora, el libro de la ley de los judíos. Fue arrasada por un incendio en 1689 y al reconstruirla se redujo su extensión. A principios del siglo XX fue inaugurada su reconstrucción en estilo neogótico. Sus colecciones artísticas permiten repasar la milenaria historia de los judíos en la República Checa.
La casa de Kafka
Otro de los atractivos de la Ciudad Judía de Praga es la casa que habitó Franz Kafka, uno de los genios de la literatura universal. Muy visitada por los turistas y, sobre todo, por los admiradores de Kafka, cuenta con traducciones de su obra a casi todas las lenguas del mundo.