La ciudad reconstruida

Dresden desde la Frauenkirche (FOTO:Patricia Alonso)
Lo primero que se debe saber de Dresden es que está dividido por el río Elba en dos zonas muy diferenciadas que, por decirlo de forma sencilla, son la zona antigua y la zona nueva, ambas enormemente marcadas por la Segunda Guerra Mundial.
Curiosamente, a la vista se diría que la parte nueva es la antigua y viceversa. Esto se debe a que la ciudad quedó totalmente destruida después de que los Aliados la bombardeasen con el único objetivo de que los Nazis no pudieran hacerse con ella. Un hecho que marcó la historia de Dresden para siempre, ya que los aviones atacaron incluso el parque donde los civiles se resguardaban. Ante este suceso, los supervivientes donaron todos sus ahorros para reconstruir lo que les había sido arrebatado.
El Dresden arquitectónico
Pese a ser una ciudad de tamaño medio, se encuentra repleta de maravillas arquitectónicas como la Frauenkirche, la Iglesia de Nuestra Señora, mundialmente conocida como monumento contra la guerra. Desde su reconstrucción, los turistas pueden acceder a la cúpula, desde la que obtienen una vista completa de la ciudad.
Tampoco pasa desapercibido a la vista el Palacio de Dresden o Dresdner Schloss, antigua residencia de los reyes de Sajonia. Y es que la influencia real es un punto clave, ya que muchos de los edificios se heredaron de esa época.
Visita obligada es también la estación central; la Gläserne Manufaktur, una fábrica Volkswagen diseñada para respetar el ambiente; el mural de porcelana del Desfile de los Príncipes; la Yenidze, una antigua fábrica de tabaco con forma de mezquita reconvertida en un restaurante y, sobre todo, el Grober Garten, un parque inmenso en mitad de la ciudad donde podemos disfrutar de un agradable paseo.
Algunos consejos
Si hay algo que llama la atención nada más pisar la ciudad es la responsabilidad social y medioambiental que existe. Todos y cada uno de los habitantes de Dresden, tanto niños como mayores, circulan en bicicleta o, en su defecto, en tranvía. Por eso, lo mejor que puedes hacer es alquilar una para hacer un poco de ejercicio y turismo a la vez.
Además, no tires las botellas de refresco o cerveza que compres, ya que si las devuelves en los puntos correspondientes se te abonará la cantidad correspondiente, que varía en función de la botella. Lo mismo con los vasos en los bares por la noche, te cobran un euro de fianza para que vuelva sano y salvo.