Le Mont Saint Michel, una isla inolvidable

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Con una concurrencia de 3 millones de visitantes al año, el Mont Saint Michel es uno de los lugares más visitados de Normandía, y de todo el país vecino. Y es que son muchas las cosas que este pequeño lugar nos ofrece para ver, oler, probar y sentir. Veamos algunos de ellos.
Qué podemos visitar
Gran parte de la belleza que alberga el Mont Saint Michel es fruto de su inmejorable situación geográfica. En un promontorio de 92 metros de altura situado sobre el estuario del río Couesnon, no sorprende cuando, una vez visto, se nos informa de que es considerado un lugar Patrimonio de la Humanidad.
Durante mucho tiempo las mareas que se producen en la bahía hicieron que la única forma de acceder a la isla fue por vía terrestre cuando la esta era baja, y por vía marítima cuando era alta. Aun hoy en día hay turistas que conservan esta forma de acceso, pese a la existencia de una carretera que une la isla con tierra firme. Ver desde el alto mirador como el mar le gana terreno a la tierra es uno de los mayores espectáculos
El nombre del monte procede de la abadía Saint Michel, un lugar que servia de culto para este arcángel en épocas pasadas. Su historia, se remonta a la época en la que las tribus celtas acudían al bosque de Scissy que rodeaba el monte, del que no se tiene ninguna prueba de existencia, para realizar cultos al dios galo del sol.
Esta isla, que es el centro natural del pueblo de Monte Saint-Michel tiene muchas cosas que visitar. Lo primero la abadía benedictina de San Miguel, del siglo VIII, que debe su nombre a una visita del arcángel al obispo de Avranches. Esta compuesta de una iglesia, la abadía románica y la Mervell al norte, donde se encuentra el claustro del s.XIII. La torre de Sant Gabriel también es un lugar desde el que inmortalizar unas vistas espectaculares.
Alrededor de la anterior se formó la ciudadela, gracias a los peregrinos que venían a visitarla. Recorrer sus empinadas calles, disfrutar del paisaje, callejear por la muralla y o recorrer las pequeñas tiendas de souvenirs que pueblan la ciudadela, son algunas de las mejores actividades d ella zona.
Gastronomía de la zona
Si aparte de hacer disfrutar a la vista con estos maravillosos lugares probamos la gastronomía de la zona, la visita al Mont Saint Michel será totalmente gratificante. La Merè Pouland es la cocina más renombrada de Francia, y surge de una mujer muy talentosa llamada Annette Pouland..
Además, es una tienda que no puedes perderte si eres un amante de la buena cocina. La tradicional omelette, las galletas, el foie-gras de Normandía, el cordero de los prados salados del Monte Saint-Michel, el bogavante bretón, las aves de granja, les verduras de la estación y los dulces tradicionales, son algunos de los productos que podrás degustar.
No lo dudes, ¡Y ven a disfrutar de los placeres de la vida!