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Los jardines de Monet

Escrito por de 8 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

Giverny, un pueblito a orillas del río Epte, hasta antes de que Claude Monet tomara la decisión de establecerse en el, no figuraba en los mapas de Francia. Este pueblo se sitúa a tan sólo 80 kms de Paris, se puede llegar hasta el atravesando en tren la bella región de Normandía, el pueblito se nos aparecerá como un oasis, igual que le paso al gran impresionista.

En Giverny, las tiendas de regalos, los restaurantes y los negocios en general (han devenido en pequeños museos) le rinden tributo a su más ilustre habitante. Pero el mayor atractivo turístico de este pueblo es la casa de Monet y lógicamente sus jardines, centro del peregrinaje de curiosos y artistas plásticos.

El refugio del artista

Buscando un sitio donde huir de la opaca Poissy, precisamente realizando un viaje en tren desde Vernon a Gasny, Monet descubre Giverny, esto ocurría en la primavera de 1883. Luego de recorrer la región incansablemente, al ver los colores de la villa quedo cautivado.

Monet, adquirió además de la casa, los terrenos ubicados enfrente (la isla de las ortigas) separados por las vías del tren, en ese lugar decidió construir el famoso “jardín d’eau” (jardín acuático). En ese lugar concibió algunas de sus obras más famosas. De un lado esta ubicada, sobre una colina la casa de dos pisos y del otro los atelieres. El jardín trasero de la casa llega hasta la orilla del Epte. Las veredas con inspiración oriental se ven realzadas por las flores multicolores.

El jardín en si mismo fue para el artista una obra de arte, él mismo colocaba flores y plantas cuidando de las formas, sus colores, época de florecimiento y contrastes. Desde principios del siglo XX el paisaje se ve teñido de rosa, malva, blanco o azul.

En la casa que Monet pensó se pueden ver la perspectiva, las curvas y las formas asimétricas, fue pensada como una paleta de colores para disfrutar de sus espacios. La fachada está pintada de rosa; los marcos de puertas y ventanas, en verde limón; la cocina, es blanca y azul, el comedor, es amarillo y la sala de lectura, celeste.

En Giverny, todo nos conduce a Monet. Se atesoran en el Museo de Arte Americano, obras de Willard Metcalf y Lilla Cabot Perry, fuertemente inspirados en el impresionismo francés.

En la medieval iglesia de Saint Radegonde descansan los restos de Monet, se puede llegar por las callejuelas empedradas, esas por donde Monet debe haber transitado en más de una oportunidad.

Transitar por las empinadas veredas de Giverny es desandar un imaginario camino hacia el pasado. Estas calles nos ofrecen panorámicas de sus campos florecidos.

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