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Martha’s Vineyard

Escrito por de 15 de octubre de 2008 con 0 Comentarios

Jacqueline Kennedy Onassis eligió a esta isla con nombre de mujer como su lugar en el mundo por su estilo de vida sobrio y refinado. Martha’s Vineyard, ubicada en el estado de Massachussets, fue bautizada así en honor a la madre y la hija del descubridor Barthelemew Gosnold, quien se topó con sus costas en 1602. La isla también fue un símbolo de la integración con las poblaciones indígenas originales, a tal punto que los descendientes del grupo de los hiacoomes, quienes se adaptaron pronto al estilo de vida de los colonizadores, estuvieron entre los primeros graduados de la cercana universidad de Harvard.

Pero el rasgo más distintivo de este balneario es la calma. Con temperaturas siempre agradables y playas amplias, cientos de turistas llegan cada verano a Martha’s Vineyard buscando paseos serenos, tiendas con mucho glamour y enormes mansiones victorianas que conforman un paisaje de ensueño.

El balneario se encuentra al sur oeste de la península de Cape Cod, donde parte de los integrantes del clan Kennedy y tienen sus casas de descanso. Para llegar hasta allí hay que viajar cinco horas en auto desde Nueva Cork atravesando rutas muy pintorescas hasta el pueblo de Woods Hole. Desde allí hay que hacer un recorrido en ferry de 45 minutos. Como parte de su encanto, la isla tiene dos puertos antiguos que se mantienen intactos Vineyard Haven, establecido en 1642, y Edgartown, que a partir de 1800 se convirtió en una estación pesquera de ballenas.

Alrededor del puerto se pueden recorrer las casas construidas hace siglos por los capitanes de los barcos que salían a pescar y a veces permanecían varias semanas en alta mar. Un aspecto curioso son las pequeñas torres, en lo alto de estas casas. Llamadas window’s walks (paseos de las viudas), porque allí pasaban varias horas las esposas de los capitanes tratando de ver en el horizonte los barcos de sus hombres volviendo a casa.

Ricos y famosos

The Vineyard es el lugar elegido, entre otros, por el ex presidente Clinton y su familia, y por los Kennedy, que aún se reúnen en la mansión que Jacqueline tanto cuidó hasta su muerte, en 1994. De hecho John John Kennedy falleció piloteando su propia avioneta cuando se dirigía a Martha’s Vineyard con su esposa Carolyn Vésete y su cuñada.

Pero fue Hollywood el que puso a este exclusivo balneario en boca de todos, ya que sus costas fueron el escenario del clásico Tiburón, dirigida por Steven Spielberg en 1974. Incluso varios habitantes llegaron a obtener pequeños papeles en la película, cuyas dos secuelas también se filmaron en estas costas que combinan aguas tranquilas y grandes olas ideales para practicar deportes acuáticos.

Alojamiento

Para hospedarse abundan los pequeños hoteles con la modalidad bed& breakfast, que brindan la calidez de un entorno familiar. Bueno ejemplos son The Shiretown Inn, en el corazón de Edgartown, que forma parte del Libro de sitios históricos de Estados Unidos, el Victorian Inn, inaugurado en 1820, y The Kelley House, en la zona del puerto. Otra opción es el Harbor View Hotel, con una vista preciosa del puerto de Edgartown y un restaurante de mariscos llamado Stanbucks, donde sirven unas deliciosas langostas gigantes.

Quienes van en plan romántico pueden visitar el hotel campestre Thorncroft Inn en Vineyard Haven, con 4 estrellas y propuestas de primer nivel. Otra opción para hospedarse es Oak Bluffs, con casitas victorianas que parecen de juguete, llamadas gingerbread cottages. Entre ellas, están Number 17, The Ark, Tall Timbres y Dr. Tucker’s Cottage.

Recorriendo Martha´s Vineyard

En Tisbury está Vineyard Haven, el principal puerto de entrada al pueblo. Allí se concentran varios de los 15 faros que tiene la isla, y que le dan un aire muy pintoresco. Muy cerca de allí se encuentra West Chop, que ofrece una de las mejores vistas del mar. Ahí se encuentra Narranganssett House, una mansión victoriana convertida en hotel imponente.

El resto de la isla tiene un aire campestre y es más privado, con impresionantes acantilados en la costa de Aquinnah. Una anécdota sobre el lugar cuenta que en una ocasión un matrimonio pagó en una subasta benéfica 12 mil dólares para poder dar un paseo en bicicleta por esa zona, antes llamada Gay Head, acompañados nada menos que por John John Kennedy, quien veraneaba allí con su familia.

La rutina de los turistas que eligen Martha’s Vineyard consiste en pasear en barco, tomar sol, jugar tenis, pescar, hacer excursiones por la isla en bicicleta o auto y practicar el exquisito dolce far niente, sin el ritmo frenético que tienen otras ciudades de verano. También son habituales las largas caminatas recorriendo las playas o las exclusivas tiendas que se encuentran en los pueblos de la isla. Como en cualquier sitio pequeño, todos los habitantes de Martha’s Vineyard se conocen y se saludan. Y hasta el look de las celebrities y los personajes de la política es informal y relajado, aunque sin dejar de lado las grandes marcas.

El atardecer es un momento único en la isla, sobre todo en los acantilados de Gay Head Cliffs y en la costa de Menemsha. En el pueblo otro lugar para visitar es la tienda The Black Dog, en Vineyard Haven Harbor, que vende unas camisetas famosas en todo el mundo, y donde Clinton le compró una a Monica Lewinsky. Una excursión en auto por la parte oeste de la isla permite conocer Christiantown, el pueblito de Nueva Inglaterra llamado West Tisbury, las fincas de Brookside Faros, la aldea de pescadores de Menemsha y los acantilados de Aquinnah.

Desde finales de la primavera y hasta comienzos del otoño, Martha’s Vineyard es el lugar ideal para alejarse de ciudades como Boston o Nueva York y regalarse unos días apacibles con mucho estilo.

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