Más consejos para acampantes: la importancia del agua
Cuando estamos acampando –especialmente si nos encontramos en una zona agreste- debemos saber aprovisionarnos de agua potable, tanto para beber como también para cocinar, e incluso para higienizarnos o lavar los utensilios de cocina. Existen una serie de pasos para purificar el agua, y también determinadas fuentes que debemos evitar para no enfermarnos o intoxicarnos.
Si bien estos consejos no te serán estrictamente necesarios si siempre acampas en un establecimiento que provea de agua potable a los acampantes (un camping organizado o un club), de todas formas te conviene seguir leyendo por si alguna vez decides acampar en medio de la naturaleza.
Agua que no has de beber…
Déjala correr, dice el refrán, y es precisamente lo que se debe hacer con el agua que procede de una fuente de dudosa pureza. Por ejemplo, no utilices jamás aguas estancadas, o en lagunas (sí en ríos donde circule bien fresca). Nunca extraigas agua de pozos o aljibes viejos u otros sitios abandonados, ya que podría haber animales muertos en el fondo, u otros factores contaminantes.
Aún si decides aprovechar el agua de un río, asegúrate de corroborar con los lugareños su potabilidad, y verificar el cauce del río o del arroyo varios kilómetros arriba para descartar posibles fuentes de contaminación. Te conviene extraer aquella agua que corre en lo profundo, y de todas maneras, debes potabilizarla por algún medio antes de utilizarla.
Cuida el agua
Aún cuando creas que tienes suficiente provisión, evita desperdiciar el agua. Utiliza las cantidades justas y necesarias, y no arrojes lo que te sobra: podrás aprovecharlo más tarde. Ten siempre a mano una reserva de agua potable, tanto para beber como para la higiene y el lavado. Puedes llevar una pequeña cantimplora que la conserve fresca, para beberla, y un bidón de gran tamaño para lo demás. Mantiene siempre tu provisión de agua a la sombra, y bien cerrado el recipiente que la contenga, para evitar que hojas o ramas se depositen accidentalmente en su interior.
Cómo prevenir enfermedades
El agua debe ser purificada antes de ingerida. Para ello existen diversos procedimientos, como dejarla en reposo para que se asienten los residuos sólidos en el fondo del recipiente, luego colarla y finalmente hervirla por aproximadamente quince minutos.
Si se posee algún purificador de agua, como lejía o lavandina, es posible eliminar muchos microorganismos patógenos agregando tan sólo dos gotas por litro, y esperando media hora antes de beber.
Cómo enfriar el agua
Luego de haberla hervido, es necesario esperar mucho tiempo para que el agua vuelva a la temperatura ambiente. ¿O no? Existen ciertas técnicas que te aseguran una pronta provisión de agua fresca. Por ejemplo, este procedimiento bien simple, que consiste en guardar el agua recién hervida en un bidón bien cerrado, envolver a este recipiente en una bolsa de plástico e introducirlo en la corriente fría del arroyo. El recipiente se enfriará al contacto con el agua que corre, y así lo hará también el agua potabilizada en su interior, sin entrar en contacto con el resto del agua.