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Moscú ayer y hoy 2/2

Escrito por de 7 de noviembre de 2008 con 0 Comentarios

En Moscú hay importantes obras de arte y la mayoría se encuentran en el Museo Pushkin, famoso por su colección de impresionistas y postimpresionistas, con pinturas de Manet, Mattisem Gauguin, Cezanne y Van Gogh. También vale la pena una visita a la Galería Tretiakov, que cuenta con una vasta colección de pintura rusa. Otro de los centros de la cultura rusa y mundial que no se puede pasar por alto es la sede del Bolshoi, la catedral de la ópera y la danza que fue construida en 1825 y de la que salieron figuras como los bailarines Maia Plisetskaya y Mijail Baryshnikov.

Tampoco hay que perderse la experiencia de viajar en el Metro de Moscú. La red de subterráneos tiene 800.000 metros cuadrados y sus andenes son como museos en los que se pueden contemplar pinturas, esculturas, arañas y obras de arte imponentes que quedan de la época soviética.

Aquí y ahora

Moscú también tiene un presente atractivo, marcado por la nueva estética que le da a la ciudad una poderosa clase alta que adora ostentar sus millones. Por eso, la ciudad es un catálogo de autos importados parados en las puertas de las tiendas y joyerías top. El Parque de los Patriarcas parece una zona súper moderna donde permanentemente se abren exclusivas boutiques de marcas internacionales.

También hay bares y restaurantes que congregan a los jóvenes ejecutivos que disfrutan del alter office. Como toda ciudad cosmopolita, Moscú también cuenta con su propio Soho en Vinzavos, una vieja fábrica de licor convertida en centro de arte y complejo cinematográfico con clubs nocturnos. Otros lugares divertidos para conocer son el mercado de pulgas Izmailovsky, abierto los fines de semana, donde se pueden encontrar objetos curiosísimos de la vieja Rusia y el Cementerio Convento Novodevichy, donde descansas grandes escritores como Antón Chejov y Nikolai Mogol.

Para cenar, los sitios más elegidos son el sofisticado Café Pushkin, con cocina tradicional rusa, con un ambiente del siglo XVIII; el lujoso Beluga, para bolsillos abultados; el Vanil y el Nedalny Vostok cuya cocina estilo asiático-fusión son el deleite de los paladares rusos más refinados y, finalmente, el trendy Prichal, en las afueras, cerca de las dashas (casas de descanso) de los nuevos millonarios, con un estacionamiento donde abundan los Bentley y Maybach.

Las costumbres occidentales están instaladas y para demostrarlo está la cadena de fase food Yolki-Palki. Entre los mejores hoteles se destacan el Baltschug Kempinski, con una vista increíble de la Plaza Roja, el art nouvean Metropol y el Royal Meridien National, donde se hospedan políticos y millonarios.

San Petersburgo

La visita a Moscú se puede complementar con una viaje en tren a San Petersburgo (son 660 kilómetros). Esta ciudad es la segunda más importante del país y fue capital del imperio hasta la revolución de 1917. Se la conoce como la ciudad de los palacios y su joya más preciada en el Palacio de Invierno, dispuesto en seis edificios con 600 habitaciones. Es la sede del Museo Hermitage, que alberga una importante colección de obras de arte iniciada por Catalina la Grande en 1764 que llega a los tres millones de piezas entre pinturas, esculturas y antigüedades. Se lo puede ver por dentro en la película El arca rusa, íntegramente filmada allí.

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