El Arrecife de Poseidón: Almería luminosa

En Almería, ( Al-Mairiya, espejo del mar ), junto a Roquetas de Mar, crían más de ochocientas especies animales y vegetales. El Arrecife barrera de posidonia oceanica es su hogar. Veamos el centro de este Monumento Natural.

Hoy, Monumentos Naturales se desplaza a la localidad almeriense de Roquetas de Mar. Aquí, además de veranear en el sentido clásico, podemos admirar El Arrecife Barrera de Posidonia oceánica, refugio de más de ochocientas especies vegetales y animales.

Linneus

Existe una magnífica “Guía de las algas de los mares de Europa”, donde se da la descripción de la Posidonia oceanica, llamada así por el botánico C.V. Linneus : ” Etimológicamente, dedicada al dios Poseidón, y del océano, lo cual se supone un error del insigne botánico, ya que la especie no existe en el Atlántico. Hojas agrupadas en haces (5 a 8 hojas por haz), de color verde oscuro,(…) y que pueden alcanzar hasta 140 cm de longitud; rizomas pardos, gruesos, muy desarrollados, formando un retículo compacto, a veces de varios metros de extensión(…). Presente durante todo el año; en otoño, las hojas muertas, de color pardo, son depositadas en masa sobre la orilla, y forman depósitos denominados banquetes; forma densas poblaciones (praderas) sobre sustratos rocosos o blandos, desde la superficie hasta 30-35 m de profundidad.”

Buceo en la costa

Es recomendable llevar alguna crema antimedusas, y seguir en todo momento las indicaciones de los vigilantes de medio ambiente antes de sumergirnos. Para los no iniciados, es necesario un cursillo en alguna de las escuelas de buceo que existen aquí. Unos 20 minutos de ejercicios de calentamiento y respiración, protección solar, un traje de neopreno, y un equipo sencillo para el buceo de superficie es todo lo necesario para ver estas aguas transparentes y cálidas en verano. Un primer contacto, y nadamos siempre en pareja con un flotador indicador de posición unos metros hacia el punto de inmersión, teniendo cuidado de no rozarnos con alguna piedra del arrecife. Nos sumergimos, y escuchamos el silencio más absoluto. Este mundo de cristal, es uno de los viveros naturales de pesca más importante del sur de Europa. Aquí vegetales y animal adoptan multitud de formas y colores irisados por el sol cenital. Familias de meros, a veces de cuatro, a veces de seis individuos, nadan a la búsqueda de almejas. Las doncellas de color verde pardo picotean los extremos del arrecife. La Posidonia alimenta a gran parte de esta fauna acuática. Un lenguado sale del fondo al ser molestado, y un calamar nos persigue; ve que no somos de su gusto y nos expulsa con un buen chorro de tinta. Los alevines salen disparados para volver al arrecife, lentamente.

Descanso

Salimos a superficie a tomar aire y reponer fuerzas; una segunda inmersión nos sorprende con un visitante espectacular saliendo de su cueva, una morena de pequeña talla, juguetona, dócil, curiosa. La dejamos atrás; retornamos nadando en superficie, viendo la verde espesura de este Arrecife Barrera y a sus habitantes tras los cristales semiempañados de las gafas. De regreso a la playa  y tras beber agua y descansar unos minutos volvemos a Roquetas , muy cerca de aquí, donde se puede degustar el chorizo de Níjar, o un buen plato de tabernero, auténtica joya de la gastronomía de la comarca. Exquisitos.

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Pueblos y tradiciones: La ruta del Tempranillo

Esta peculiar ruta comienza en una humilde casa de Jauja, aldea de Lucena (Córdoba), donde en 1805 nació José María Pelagio Hinojosa Cobacho, que más tarde sería conocido como José María el Tempranillo. Seguimos los pasos del joven bandolero por los pueblos de Badolatosa, Corcoya y Alameda, y por lo campos de olivos y cortijos que rodean la población donde el Tempranillo ejerció este antiguo “oficio”.

El Robin Hood andaluz

Protagonista frecuente de los relatos de los escritores europeos que en el siglo XIX recorrieron Andalucía, el Tempranillo es considerado en estas tierras algo así como el Robin Hood andaluz. Prueba de ello son las coplas que alaban sus andanzas, las jornadas sobre bandolerismo andaluz que se celebran en la zona y esta misma ruta.

Cuenta la leyenda que, siendo todavía muy joven- de ahí su apoyo-, el Tempranillo mató un hombre en una romería en la ermita de San Miguel, muy cerca de Jauja. Se desconoce el motivo real, pero parece ser que se trató de una venganza. El muchacho tuvo que huir de la justicia y se echó en el monte, donde se dedicó a asaltar galeras y diligencias, hasta que, a los 28 años, fue asesinado por otro bandolero. En el patio de la Iglesia de Alameda está su tumba, cubierta de flores y coronada por una cruz de piedra.

Y además del mito…

Pero además de un viaje por la historia vital del bandolero, la ruta del Tempranillo es también un viaje por la historia de estas tierras. En Almela podemos visitar la necrópolis calcolítica y las termas romanas; en Jauja, el molino y la aceña que dejaron los árabes y en muchos lugares de la zona todavía encontramos casas tradicionales de cal y teja. La naturaleza nos muestra riberas llenas de adelfas y espadañas y el río Genil riega huertos frutales que los lugareños cuidan con mimo.

Lugares de interés

En Jauja-Lucena:

  • Las ruinas árabes de la Aceña: este molino mantiene prácticamente el mismo trazado que realizaron los árabes. Su ubicación junto al río Genil tenía por finalidad que la corriente del agua moviera las piedras del engranaje del molino para poder mole el grano y obtener la harina.
  • Las casas de cal y teja, construcciones típicas de la arquitectura local.
  • La iglesia de finales del siglo XVIII.

En Badolatosa:

  • La iglesia del siglo XVIII de estilo barroco.
  • Las huertas de la Manga, un conjunto de campos del lado del río Genil, donde encontramos algunas de las viviendas más representativas de la arquitectura popular de la zona.

En Corcoya:

  • La iglesia de los siglos XVI y XVII.
  • La Ermita de Fuensanta, donde José María el Tempranillo recibió el indulto de Fernando VII.
  • Cerca de todas las localidades se encuentran algunas de las cuevas que el Tempranillo utilizada para pasar las noches.

En Alameda:

  • En el patio interior de la iglesia se encuentra la tumba del Tempranillo.
  • En pleno casco urbano encontramos las termas romanas (siglo I al III D.c.)
  • Una Necrópolis Calcolítica (2500-2000 A.c.) compuesto por una veintena de pozos con restos de huesos, piedras y cerámicas.

Lecciones de tango en Buenos Aires

Uno de los paisajes más originales de Buenos Aires es el tango. No importa de qué día de la semana se trate, todas las noches los bailarines amateurs y los profesionales de los excelentes shows se enlazan para bailar la danza que más representa a la ciudad… y también para sacar a bailar.

Sería imposible separar el tango de Buenos Aires y Buenos Aires del tango. La ciudad parece haber crecido para convertirse en el único escenario posible para que el baile, su música y su poesía se desarrollen. El tango es una manera de ser y de sentir. El complemento dramático para los habitantes de la ciudad; que hace que todo suene a tango cuando se está lejos y que en cada barrio haya un show o una imagen en que un par de bailarines de entrelacen en un largo abrazo.

La pasión del tango tiene su razón en su origen geográfico y en los inmigrantes de principio del siglo XX, que recién llegados al Río de la Plata, se mezclaban, añoraban sus tierras, tenían esperanzas y luchaban también con cuchillos. Su temple solitario es el origen del tango. Al comienzo, el baile fue una cosa de hombres. Un baile masculino, rudo y rechazado por las clases altas. Era una danza prohibida hasta que las mujeres comenzaron a bailarlo. La presencia femenina lo sacó de la marginalidad para llenarlo de sensualidad. El tango se mantuvo vigente y se transformó en un fenómeno mundial por esa particularidad. En un mundo en que las parejas de bailes se separaban al ritmo del rock, el tango mantuvo los cuerpos juntos.

Cómo bailar tango

La danza clásica se puede entender como cuatro pasos. El bailarín siempre será el que comience su baile con el pie izquierdo. La mujer lo sigue y en espejo: entonces, deberá mover el pie derecho. Las indicaciones se las da el hombre a través de un lenguaje de marcaciones en su cintura o en su brazo. Los bailarines están unidos. Siempre sus cabezas y sus torsos permanecen pegados mientras que sus piernas y sus pies dibujan figuras en el piso y, a veces, copan el aire para dar una vuelta. El secreto es seguir con el movimiento la melodía, y no el ritmo como en otras danzas. En una pista, las parejas siempre se desplazarán en el sentido de las agujas del reloj.

El escenario podrá cambiar pero no la esencia del baile. Buenos Aires tiene shows excepcionales con profesionales que bailan, tocan y cantan el tango como ninguno. También escuelas de baile que enseñan los secretos de la danza. Pero también hay reuniones más informales que convocan a una legión de apasionados con ganas de bailar.

Un poco de historia

Los tangos se oyen de las orquestas tradicionales pero, sin duda, un viajero en busca de sonidos estelares deberá escuchar la voz de Carlos Gardel, que inmortalizó ese ritmo. La discografía del “Zorzal Criollo” está disponible en cualquier casa de música de Buenos Aires. Gardel murió en 1935 y dejó un estilo difícil de imitar. Una década después de su desaparición, los poetas llegaron al tango y le dieron un contenido memorable al ritmo que sigue el dos por cuatro. Enrique Santos Discépolo y Homero Manzi son dos grandes de las letras tangueras. Las orquestas de Aníbal Troilo y Osvaldo Pugliese los acompañaron con maestría. Fue en los años sesenta que Astor Piáosla llegó al tango para revolucionarlo con su ritmo.

Su “Adiós Nonino” es un clásico del repertorio musical argentino. El cantante Roberto Goyeneche le puso una voz ronca y rasposa, única, en los años 70 y 80 y fue el nexo entre los viejos tangueros y la joven guardia. Entre este grupo están la cantante Adriana Varela y el músico Rodolfo Mederos, que son actualmente algunas de las figuras destacables de la música ciudadana. Los acompañan un grupo de jóvenes treintañeros entre los que figuran La Chicana, Pequeña Orquesta de Reincidentes y El Arranque. Todos unidos por esa pasión que tiene música y verso y que se baila. El tango.

En Ecuador y Perú se come cuy, delicioso plato típico.

El cuy no se come, el cuy se devora.
El cuy es  un animal típico de los Andes, su nombre proviene del quechua y se dice que lleva su nombre por los sonidos que emite: cuy-cuy.  Los que ya han tenido el gusto de degustar un cuy opinan que es delicioso. Además, su carne es rica en proteínas.  Mestizos e indígenas coinciden en que la carne de cuy es más dulce que la carne de puerco por ejemplo. Su sabor especial lo convierte en uno de los platos típcios más apetecidos.   Si viajas por estos países y te invitan a comer cuy, siéntete alagado; el cuy sólo se come en ocasiones Read More…