Paseando por Segovia

El Acueducto, seña de identidad de Segovia
Cruce de culturas y de religiones, te proponemos conocerla a través de un paseo agradable y sencillo. Por supuesto, la ciudad tiene muchos más atractivos, así que no dudes en visitarla varios días para no perderte ni un solo detalle.
Empezando por el monumento emblemático
Una buena opción es comenzar desde la Plaza del Azoguejo, desde donde tendremos un primer encuentro con la seña de identidad de la ciudad: el acueducto, 2000 años de historia que se mantienen en pie para mostrarse a los visitantes en todo su esplendor.
Nada ha podido con él, ni siquiera el ataque en 1072 del rey moro Al Mamún, que causó desperfectos en al menos 30 de los arcos que forman esta impresionante obra de ingeniería. Por suerte, estos daños fueron restaurados por el monje fray Juan Escobedo en el siglo XV.
Desde su nacimiento urbano hasta el final tiene una longitud de 938 metros, pero si contamos desde el río Acebeda, llega hasta los 14 kilómetros. Su altura máxima llega hasta los 28,10 metros, y el entramado de 120 pilares de piedra berroqueña, que no tiene argamasa (aprovecha la distribución de las fuerzas), es capaz de soportar un caudal de 25 o 30 litros por segundo.
Los otros tesoros de la ciudad
Pero continuando con el paseo, recomendamos coger la calle de Fernán García hacia la plaza de Día Sanz, al otro lado del acueducto, donde encontramos el instituto donde impartió clases Antonio Machado y que aún se mantiene intacto. También desde aquí vemos el convento de San Francisco, del siglo XV. Desde aquí partieron Daoíz y Velarde, los héroes del 2 de Mayo.
Después nos dirigiremos por la calle Real, la más bulliciosa de la ciudad, hacia la Catedral. Pero antes de llegar a ella, por el camino nos encontramos la Casa de los Picos y la Casa de los del Río, ambos muy originales. Tampoco puedes perderte la Iglesia de San Martín, ejemplo del románico segoviano.
En el último tramo de la calle Real y por la calle Isabel la Católica desembocamos en la Plaza Mayor, centro vital de la ciudad. Cuenta con un quiosco de música, terrazas muy agradables y un especial ambiente atemporal.
Y para terminar este paseo, no te pierdas el Ayuntamiento, el teatro de Juan Bravo y por supuesto la Catedral, un monumento religioso de estilo gótico tardío y con incorporaciones renacentistas, barrocas y neoclásicas.