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Plaza de la Ciudad Vieja de Praga

Escrito por de 19 de junio de 2009 con 0 Comentarios

Todas las ciudades poseen algún espacio singular, un sitio de visita obligada ya sea por su atractivo o por el simple hecho de que todo el mundo parece haberse puesto de acuerdo para reunirse allí. En el caso de Praga estos rincones proliferan por doquier, pero si hay alguno que destaca sobre todos los demás es la Plaza de la Ciudad Vieja, que añade a su innegable encanto la condición de ser el lugar más concurrido de la capital checa.

El reloj del Ayuntamiento

Sin lugar a dudas, los momentos de mayor afluencia de público coinciden con las horas en punto, justo enfrente del Ayuntamiento de la Ciudad Vieja. No es ninguna casualidad. La gente acude en masa con la intención de oír las campanadas y, sobre todo, asistir al desfile de los apóstoles. En pocos segundos, si tienes la suerte de que no te tape algún turista de proporciones gigantescas, puedes ver al Cristo bendiciendo, escuchar el sonido de la campanilla del esqueleto y deleitarse con el canto del gallo que pone el broche final al espectáculo.

Varios edificios

Más allá de este momento mágico, que se repite a cada hora en punto gracias al reloj del Ayuntamiento, merece la pena detenerse a contemplar el edificio, que en realidad está formado por varios inmuebles. El núcleo central procede de la casa de piedra de un piso de los Volflin, levantada a finales del siglo XIII. Posteriormente se construyeron las casas del comerciante Kriz, con un espléndido ventanal renacentista, y del peletero Mikes, siendo la última en incorporarse al conjunto la famosa casa del Gallo, que destaca por su hermosa bóveda.

Iglesia de San Nicolás

Pero es posible que el monumento más impresionante de la Plaza de la Ciudad Vieja sea la iglesia de San Nicolás, diseñada entre 1732 y 1735 por el arquitecto Kilián Ignacio Dienzenhofer. Con esculturas de A. Braun, destaca por su perfección artística.

Casa del Minuto

Otro de los edificios singulares de la plaza es la Casa del Minuto, que tras ser construida de acuerdo con el estilo gótico tardío fue remodelada en 1603. Los turistas no se cansan de admirar su fachada, decorada con esgrafiados que representan escenas mitológicas.

Palacio Goltz-Kinsky

Este palacio, erigido en 1765 por Anselmo Lurango, alberga algunas de las salas de la Galería Nacional, por lo que es muy frecuentado por los amantes del arte.

Casa de la Campana

Con casi siete siglos de historia, su bella y sobria fachada continúa atrayendo todas las miradas. También es muy recomendable visitar su interior, con una capilla en el primer piso y otra en la planta baja.

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