Preparando el Camino de Santiago

La preparación de mi viaje
De hecho, aunque parezca que el Camino es solamente ponerte a andar hasta que llegues a Santiago, la información es vital para que todo salga bien y no haya imprevistos. Ya me habían avisado de esto, así que me puse manos a la obra.
Lo primero, elegir el Camino a realizar: el del Norte, el Francés, la Ruta de la Plata, desde Madrid… no va a ser que desde Madrid no, que sólo tengo una semana disponible.
El tiempo es clave para hacer la elección, pero también tu preparación, ya que no es lo mismo estar acostumbrado a andar a menudo a no haberse puesto unas botas en la vida. Cómo yo no lo estaba, decidí la mejor opción era el Camino Francés, que no tiene mucha dificultad, sobre todo salvando el puerto de Piedrafita y empezando desde O Cebreiro, que es desde donde tengo intención de hacerlo.
Desde ahí, son 7 etapas y de media salen alrededor de 25 kilómetros al día. ¡Yo creo que seré capaz!
Siguiente paso: lo que vaya a ir en la mochila. Está claro que no puede ser mucho peso, hay que tener en cuenta que es una semana con ella a la espalda.
Al final, después de leer diversa información, me decido por llevar 3 recambios de cada prenda: camisetas, calcetines, ropa interior… Unos pantalones cortos y los imprescindibles desmontables (bendito invento).
Un neceser completo no puede faltar: vaselina, apositos y loción hidratante, todo para quienes más van a sufrir: los pies. Protección solar, gorra y gafas de sol también son imprescindibles en la mochila. Y la verdad es que con esto ya va llena, así que no puedo meter mucho más.
Por último, decido coger alguna información sobre los albergues de cada etapa. No he reservado y no está de más por si hay problemas.
Creo que con esto ya estoy lista, así que vamos allá.