Purmamarca, pueblito de ensueño en la Quebrada de Humahuaca

Una postal perdida en el tiempo: el pueblo de Purmamarca
El Cerro de los Siete Colores
Al llegar al pueblito en alguno de los autobuses que lo conectan con las ciudades de los alrededores, y luego de transitar una ruta rodeada por imponentes cerros, el viajero se encuentra con pintorescas casas que conservan la esencia del lugar desde hace cientos de años, la plaza central característica de las localidades norteñas rodeada por artesanos que frecen sus productos: cueros, lanas, tejidos, obras en metal, instrumentos musicales y productos gastronómicos típicos de la región. La iglesia, de sencilla arquitectura, data de 1648.
Pero, sin dudas, la postal más impactante es la del Cerro de los Siete Colores, cuya peculiar gama de colores han retratado tantos pintores de la región. La coloración de las rocas es producto de una compleja historia geológica: sedimentos marinos, lacustres y fluviales y los diferentes minerales hacen de su ladera algo digno de ser contemplado.
Salinas Grandes
Otro paseo recomendable es visitar las Salinas Grandes, un verdadero desierto de sal ubicado a una altura promedio de 3450 metros sobre el nivel del mar. Se recomienda contratar guías en el pueblo, debido a que la ruta que lleva hasta las Salinas (y que permite cruzar hasta la vecina República de Chile) es sumamente peligrosa: si bien está asfaltada en su totalidad, asciende por la Cuesta del Lipán en un camino lleno de curvas muy cerradas. Sin embargo, la impactante vista de las Salinas es algo difícil de describir.
En los últimos años Purmamarca se ha transformado en un importante centro turístico, por lo que los viajeros encontrarán en esta pequeña localidad toda clase de comodidades: hoteles de diferentes categorías, las más deliciosas especialidades gastronómicas (por lo general acompañados de shows de música folklórica de los aristas de la región) y, por sobre todas las cosas, la calidez y la sencillez de los habitantes de este pueblo que uno estaría tentado de describir como, simplemente, mágico.