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Sicilia: La isla encantada parte 1 de 2

Escrito por de 14 de agosto de 2008 con 0 Comentarios

De modo que si te gusta la vida de playa, la historia o el turismo de aventura, Sicilia será -al menos por unas vacaciones- tu lugar en el mundo.

Palermo, punto de Partida

Conviene comenzar el recorrido por la capital de Sicilia, Palermo. Esta ciudad, emplazada a orillas del Mar Tirreno, es una de las más pobladas y culturalmente ricas del Mediterráneo Antiguo. En Palermo hay vestigios de diferentes conquistadores que alguna vez tomaron la isla: griegos, cartagineses, romanos, musulmanes-sarracenos, normandos, el Sacro Imperio Romano Germánico y la corona de Aragón. Sicilia quedó definitivamente unida a Italia en el siglo XIX, cuando fue ganada por Guiseppe Garibaldi.

Bajando hacia el mar, bien sea desde Monreale o desde la salida de la autopista, se accede a Palermo a través de la Via Calatafami. A cada lado de esta avenida comienza a apreciarse la diversidad cultural de la ciudad: de un lado están las Catacumbas de los Capuchinos en el Monasterio homónimo; y del otro la Zisa, palacio normando de arquitectura árabe que era residencia de los reyes normandos que gobernaban Sicilia desde Palermo.

Siguiendo el Corso Calatafami se encuentra la Porta Nuova, al lado del Palacio de los Normandos, alzada en 1460 para abrir la Via Vittorio Emanuele: la principal arteria de Palermo. Se puede apreciar aquí su techado cubierto de azulejos, hecho en 1535. Las vías principales de la ciudad: la Via Maqueda y la Via Vittorio Emmanuele convergen en la plaza Quatro Canti. Siguiendo la Via Vittorio Emmanuele se encuentra la plaza de la Catedral, un edificio que aunque ha sufrido innumerables alteraciones, no perdió su aspecto magnífico. Fue basílica, mezquita árabe y tiempo cristiano para los normandos.

Además de la visita a la Catedral, no conviene perderse la capilla palatina del Palacio Normando ni la mezquita árabe-normanda de San Giovanni degli Eremiti. Por la noche es un placer pasear por la Plaza Pretoria, custodiada por el Palacio Senatorio, actual ayuntamiento, y por la suntuosa Iglesia de Santa Caterina. Vale la pena también visitar el bello mercado de la Vucchiria, que funciona desde el siglo XI, y el Museo Internacional de Marionetas, en el que se destacan los pupis sicilianos.

Hay que tener en cuenta que la ciudad de Palermo es sumamente irregular, y que las calles suelen ser angostas, incluso las más importantes, de modo que cualquier trayecto puede resultar más largo de lo previsto. Otro detalle del lugar es que los horarios de los museos y sitios de interés turístico no son fijos. Hay que tenerlo en cuenta al armar los recorridos, para evitar sorpresas.

Viaje directo a la historia

La visita a Sicilia puede seguir por la costa del Mar Jónico, donde hay lugares estupendos. La ciudad de Siracusa, por ejemplo, cuenta con uno de los patrimonios arqueológicos más ricos de la isla. La península de Ortigia albergó a los corintios que fundaron la ciudad. El parque arqueológico de Neápolis deslumbra con su anfiteatro romano, su teatro griego, las Latomias o canteras de piedra y la gruta Dei Cordari. Ortigia tiene un bello entramado de patios, callejuelas y plazoletas escondidas que vale la pena recorrer. Aquí se puede visitar la Piazza del Duomo donde se encuentra la Iglesia de Santa Lucía alla Badia y la Catedral de Siracusa.

Catania es la segunda ciudad de Sicilia y la próxima parada en el periplo por la isla más grande del Mediterráneo. La ciudad ha tenido múltiples cambios y renacimientos por las conquistas de normandos o sarracenos, por las furiosas erupciones del volcán Etna (que la arrasó por completo en siete ocasiones) y por terremotos desoladores. En el año 2002, la Unesco declaró a Catania patrimonio de la humanidad.

Entre Catania y Messica se encuentra el Etna, el volcán activo más grande de Europa, con 3.342 metros de altura. Existen crónicas de sus erupciones desde hace más de 2000 años. Entre las más recientes, la que tuvo lugar entre julio y agosto de 2001 arrasó la estación de esquí construida en su flanco sur. Cada dos años, aproximadamente, alguno de los cráteres del volcán hace erupción, como sucedió en el 2007.

Los fans de las emociones de alto impacto pueden acceder al Etna en excursiones en camioneta 4×4 que llegan hasta los 2.500 metros de altura. Allí, los guías explican la actividad de la parte superior del volcán. Quienes estén en buen estado físico pueden subir sin mayores inconvenientes al cráter del Etna; es una caminata de tres horas desde el punto más alto que alcanza la ruta.

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