Con la mesa puesta en Madrid…
Madrid puede ser una de esas ciudades que se vuelven singulares cuando el verano llega a sus calles. La capital se vacía y pierde muchas de esas cosas por las que la gente suele quejarse el resto del año: los atascos, los retrasos en los trenes y autobuses, los apelotonamientos en los andenes y un largo etcétera. Todo esto se debe a que muchos deciden hacer las maletas y huir de la gran ciudad en busca del sol playero. Sin embargo, quedarse en Madrid tampoco es un mal plan en esta época.