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Turismo aventura: el rafting

Escrito por de 16 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

En busca de aventuras fuertes: rafting

En busca de aventuras fuertes: rafting


El descenso de ríos, también conocido como rafting, es un deporte y una actividad recreativa que puede ser tanto de riesgo como apto para practicar con seguridad, en familia. Es por ello uno de los preferidos por los amantes del turismo aventura en el mundo. Si adoras estar en contacto con la naturaleza, te divierte dejarte llevar por las sorpresas y no te molesta salpicarte, anímate a conocerlo.

¿En qué consiste el rafting?
El rafting es una actividad que se realiza a bordo de una embarcación a remos (puede ser una balsa, una canoa o un kayak). La persona que desee practicarlo debe equiparse con un casco apropiado, chaleco salvavidas, calzado apropiado y un traje de neoprene. Además, es importante contar con ciertos elementos a bordo de la embarcación, como ser cuerdas de rescate, botiquín de primeros auxilios, bolsas secas, un silbato, un equipo personal de seguridad que incluya arnés.
La actividad consiste en guiar a la embarcación corriente abajo, por lo general en ríos de aguas turbulentas, evitando las orillas, esquivando los obstáculos y disfrutando de la emocionante sensación de las gotitas de agua en el rostro y del vacío en el estómago cuando la balsa se sacude.
Es fundamental que en toda embarcación haya un guía, esto es una persona experta en la actividad que se encargue de dar las órdenes a los demás y de organizar un posible rescate. También es el encargado de transmitirle a toda persona que aborde la balsa las indicaciones básicas: adelante, atrás, derecha, izquierda, piso, alto, hombre al agua, y qué hacer en caso de emergencia.

¿Cuáles son las clases de rafting y quiénes pueden practicarlo?
Evidentemente, no todos los viajeros están preparados para una aventura de riesgo –ni tienen por qué quererla-. Por suerte, el rafting puede ser disfrutado por toda la familia en determinados escenarios. Las aguas de los ríos se clasifican según su dificultad, y el viajero puede informarse y elegir adónde practicar este deporte. La clasificación reconocida internacionalmente es la siguiente.
En primer lugar, tenemos aquellos ríos considerados de aguas planas: ríos sin turbulencia, cuyos remolinos, huecos y olas son prácticamente despreciables. Después, comienza una enumeración de clases, de dificultad creciente. La clase I es muy fácil, se trata de aguas muy poco turbulentas, navegables en su totalidad. Luego, la clase II es fácil. Aguas algo turbulentas, pero con huecos y hoyos que no representan un peligro para los nadadores. Estos tres primeros tipos de ríos pueden ser escenario de un rafting seguro para toda la familia.
A partir de la clase III, los ríos se consideran de aguas bravas o de aguas blancas (debido a la coloración que les proporciona la espuma). Se hace necesario tener experiencia previa y estar muy bien preparado para no correr riesgos innecesarios. Mientars que la clase III es de dificultad intermedia, la clase IV se considera ya difícil y la clase V, con olas y huecos de más de dos metros, demanda ser un experto, ya conocedor del río y excelente nadador. Finalmente, los ríos de clase VI son considerados como no navegables, debido a su peligrosidad.
Hay que tener en cuenta que el río se considera de la dificultad propia de su tramo más difícil, pero no todas las aguas del cauce son iguales sino que existen tramos de dificultad variable. Asimismo, la dificultad de un río varía según la época del año, así que al viajero le conviene asesorarse bien antes de planificar su visita.

¿A qué lugares se puede ir para practicar rafting?
En América Latina hay diversos ríos aptos para el rafting, que van desde la clase I (el Corobicí, de Costa Rica) hasta clase V (el río Futaleufú en Argentina, o el río Urubamba de Perú). También se practica rafting de diversos grados de dificultad en Chile, México, Panamá, Venezuela, Guatemala, Costa Rica y Colombia.

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