Un recorrido por la Estatua de la Libertad
Símbolo americano por excelencia, este gigantesco monumento no solamente es uno de los sitios más característicos de la Ciudad de Nueva York, sino que también ha sido declarado desde 1924 como lugar histórico nacional de Estados Unidos y, desde 1984, integra la lista de la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Visita obligada para todos los viajeros que recorren la Gran Manzana, la Estatua está ubicada en una isla de su mismo nombre (la Isla de la Libertad, ubicada al sur de Manhattan) y con su rostro sereno y expresión majestuosa, se ha hecho famosa por recibir a los inmigrantes que la observaban desde los barcos, antes de pisar por primera vez el suelo americano que tanto les prometía.
Detalles arquitectónicos
El nombre original de la Estatua es La libertad iluminando el mundo (Liberty Enlightening the World), está hecha de cobre y mide 93 metros de altura. Está montada sobre un pie de hormigón armado, y es hueca por dentro. Los visitantes pueden llegar hasta la corona de la estatua subiendo a pie más de 300 escalones. El creador de semejante monumento fue un escultor francés, Auguste Bartholdi, quien diseñó la estatua a pedido del político e historiador Edward Lefebvre de Laboulaye. Este último había tenido la idea de que Francia le hiciera un obsequio a los Estados Unidos para conmemorar el centenario de su independencia, y para celebrar las relaciones amistosas entre ambos países.
Un poco de historia
La estatua fue traída dividida en 350 piezas a bordo de embarcaciones, y ensamblada después en la Isla Bedloe (que hoy se conoce como Isla de la Libertad). El encargado de diseñar la estructura interior de la Estatua fue Gustave Eiffel –el mismo que construyera la famosa torre parisina que en su momento escandalizara a los franceses-. El ensamble de la Estatua, así como la construcción de su estructura interna, se fueron aplazando por diversos inconvenientes y la inauguración del monumento se dio con diez años de retraso, el 28 de octubre de 1886, bajo la presidencia de Grover Cleveland.
Desde entonces, la Estatua ha sido objeto de diversas reformas, una de las más importantes en 1984, rondando su centenario, que le han dado su apariencia actual.
Visitar la Estatua hoy
Después de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, la Isla de la Libertad permaneció cerrada a los visitantes. El monumento sólo volvió a estar accesible al público en agosto de 2004, pero de todas maneras las medidas de seguridad son muy estrictas.
Por día tienen acceso al monumento solamente 3000 personas, a las que se le solicita un pase especial, y el interior de la Estatua permanece cerrado. Las restricciones y las medidas de seguridad que se toman para permitir el acceso a los visitantes son similares a las de los aeropuertos. Sin embargo, en los últimos años ha habido mociones para que se reabra el interior de la Estatua para permitir a los visitantes acceder al monumento en toda su riqueza y esplendor, y es posible que en un futuro esto se lleve a cabo.
De cualquier manera, vale la pena acercarse a conocer la Estatua de la Libertad, bellísimo monumento que ha dejado su impronta en la cultura popular y es todo un ícono de la Ciudad de Nueva York y de los Estados Unidos en su conjunto.
