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Urueña: Mirador sobre Tierras de Campos

Escrito por de 9 de marzo de 2009 con 0 Comentarios

Lo primero que se ve al llegar a Urueña son sus murallas. Los protectores muros se levantaron durante el medievo, aunque es muy posible que ya existiera una fortificación en época romana. Iniciada en el siglo décimo, la muralla rodea totalmente el caserío. Actualmente, se mantiene en tres cuartas partes, algunas de ellas muy deterioradas y faltan numerosas almenas. El terreno configuró muros de diferentes alturas. Así, aquéllos que miran hacia Tierra de Campos son más bajos (apenas ocho metros), mientras que los paños próximos al gran cubo que conecta la muralla con el castillo alcanzan diecisiete metros.

En cualquier caso, el viajero será incapaz de resistir la tentación de recorrer el adarve de la muralla. Dos escaleras ascienden hasta el camino de ronda que ofrece excepcionales vistas sobre las llanuras de Tierra de Campos.

Dos puertas se abren en estos gruesos muros. Hacia el sur, la Puerta de la Villa dibuja un arco apuntado y, antaño, se cerraba con rastrille y portones de madera. En el lado contrario, la Puerta del Azogue, cerca de la iglesia, se protege con una torre exterior.

Moradas campesinas

El acceso habitual a Urueña es la Puerta Azogue que recibe su nombre del cercano templo dedicado a Santa María del Azogue. El ábside de la iglesia parroquial es lo primero que se ve al entrar en el pueblo.

Iniciada en el siglo XVI, Santa María es un templo de grandes dimensiones donde se aprecian i diferentes añadidos consecuencia de unas obras que se prolongaron hasta el siglo XVIII. Valga como ejemplo que el fallecimiento de su primer arquitecto, Alonso del Pando, provocó que se parcelara lo edificado para poder realizar los cultos.

El casco urbano de Urueña es relativamente moderno, pues un incendio a finales del XIX destruyó la mayoría de sus edificios tradicionales. Las viviendas son típicas moradas campesinas de una sola planta con corrales que recuerdan la tradición ganadera.

Los pasos se encaminarán, inevitablemente, hacia la gran plaza que, con el nombre de Corro de San Andrés, ejerce como centro de la villa La plaza reúne algunas portadas destacables, como la de la casa de la familia Negro con un antiguo escudo de los Minayos. No es el único, ni el más antiguo. El visitante sólo debe pasear la mirada por los muros de Urueña y admirar los pequeños detalles.

Así, no tardará en encontrar, en la Calle Real, la Casa de la Mayorazga, también llamada la Casona, que luce la fecha de construcción y sendos escudos con insignias episcopales. Parte de este edificio es visitable, puesto que acoge la sede de la Fundación Joaquín Díaz y el museo etnográfico. Aunque no es el único, pues Urueña también cuenta con un museo de campanas.

Lo que no se puede visitar es el castillo que, desde 1832, se usa como cementerio: Su planta rectangular cuenta, en cada esquina y en el centro de los paños, con cubos semicilíndricos. Sólo uno es rectangular. Una tradición popular apunta que la fortaleza contaba una estancia conocida como “el peinador de doña Urraca”, desde el cual se contemplaba una magnífica perspectiva de toda la llanura.

Cómo llegar

Desde Valladolid, se debe circular por la carretera E-03 hasta Tordesillas y, luego, tomar la autovia A-VI hasta alcanzar, unos treinta kilómetros más allá, la desviación que lleva a Urueña.

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