Viajando con niños pequeños
Chequeaste tú: aceite, OK; presión neumáticos, OK; frenos, OK; documentación, OK. El equipaje está listo. Y ya ya ya te subes al coche y te vas, feliz con tu familia al destino deseado. Pero se enciende una luz de alarma, y no es en tu vehículo, sino en tu cabeza. Miras por el espejo retrovisor y ves dos adorables cabecitas, que, no has hecho ni veinte kilómetros y ya están llorando.
Antes de que la situación se salga de control, y termines en un neuropsiquiátrico con antidepresivos y ansiolíticos, tómate unos momentos para prever lo que necesitas para hacer de este viaje, lo que has imaginado.
Papá ¿cuándo llegamos?
El primer factor a considerar es la edad de los niños. Cuantos más pequeños son, es más fácil viajar con ellos, si tomas las precauciones adecuadas. Lo primero es una buena sillita para llevar bebés. Si es demasiado pequeño, no es conveniente que no pueda recostarse, al menos un poco, ya que es demasiado esfuerzo para la columna vertebral del bebe estar sentado por mucho tiempo. Si está demasiado acostado, con el movimiento del viaje, puede causarle incomodidad, mareos y vómitos, y eso puede ser peligroso. Lo ideal, en todos los casos, es que viaje un adulto cerca del niño, para monitorearlo cada tanto. No lo abrigues demasiado, esto puede causar deshidratación. Si va demasiado desabrigado y el aire acondicionado está puesto, también es malo.
Recuerda que los bebés pequeños tienen dificultad para regular su temperatura corporal. Hidrata al bebé adecuadamente. Ofrécele agua en pequeñas cantidades, pero sin forzarlo, ya que le puede causar vómitos. Hazte a la idea que vas a tener que parar más en el camino que si fueras solo. Sé realista y prevé esta circunstancia en tus planes.
Si los niños ya son mayores, hasta los cuatro años es obligatorio que vayan en su sillita. Jamás los niños sueltos en la ruta, y menos en la falda de un adulto. Esto es fundamental, por más que protesten haz valer tu autoridad. Si no se sientan en la sillita y se atan adecuadamente, no comiences el viaje.
La paciencia y el buen humor son las calves de este asunto. Recuerda que el viaje ya es parte de tus vacaciones. No confíes en tu pericia como corredor de F1, ten cuidado extra en el camino. Recuerda que llevas la carga más preciada, tu familia.