Viajar como reyes por España 1/2
Quienes viajaron a España alguna vez saben que siempre hay motivos para volver. Por eso, los que gustan de los itinerarios poco convencionales puede visitar los rincones más bellos de la península recorriendo su red de paradores, una serie de hospedajes compuesta por joyas arquitectónicas como castillos, conventos, monasterios y pequeños palacios remodelados con todo el confort del nuevo siglo. Así, es posible acceder a camas con dosel que alguna vez ocuparon caballeros medievales y bellas doncellas, habitaciones donde se alojaron miembros de la realeza local y europea y cuartos llenos de secretos y misterios, muchos de ellos con su mobiliario original.
Algunos, por ejemplo, conservan habitaciones escondidas en torreones y miradores a las que se llega a través de escalinatas disimuladas entre las piedras, como ocurre en los hospedajes de Andalucía, Aragón o Cantabria. Los paradores son verdaderos tesoros llenos de tradición y, paradójicamente, a un costo más accesible que los hoteles europeos. Se puede contratar un viaje de tres días por menos de 200 euros por persona con alojamiento e impuestos incluidos, además de otras presentaciones como visitas guiadas, almuerzo o excursiones. Es una oferta difícil de igualar en el resto de Europa teniendo en cuenta que aquí se combinan las comodidades de una hotelería de excelencia y la tradición de siglos de historia.
A través del tiempo
La red de paradores, que se inició en 1928, ya cuenta con 93 hospedajes distribuidos por todo el país, algunos en las grandes y medianas ciudades y otros en remotos pueblos de montañas, sobre la costa, o en los más cotizados centros turísticos. Más allá de la magia de hospedarse en un antiguo castillo, lo más interesante de esta propuesta es la posibilidad de conocer lugares que están fuera de los circuitos tradicionales y que sería difícil de descubrir por otros medios. En el sitio oficial www.paradores.es hay una variada oferta de paquetes, que van cambiando por estación, donde se proponen distintas opciones temáticas.
Mientras algunos desean un viaje romántico y lleno de encanto, otros privilegian aprender sobre historia, disfrutar de la gastronomía local, entregarse al relax o practicar deportes. Según el trayecto elegido, el turista puede vivir la experiencia que desee, sólo debe seleccionar la ruta y el momento del viaje o también se puede armar un trayecto aprovechando los descuentos y promociones que se estén realizando.
Buena comida y bebida
Un común denominador de todos los paradores es su cuidada gastronomía ya que en cada uno se pueden degustar platos típicos de la zona y del país. En el Parador de Bayona, en Pontevedra, se prepara una de las más exquisitas empanadas gallegas y en el Parador de Hondarribia en la costa cantábrica se pueden degustar las delicias vascas. Pascuas, la mayoría de los paradores ofrece menúes capaces de deleitar los más exigentes paladares.
También se realizan jornadas para chefs amateurs donde reconocidos chefs guían a los visitantes en la preparación de platos que luego de degustan en grupos y acompañados de exquisitos vinos, ya que los paradores cuentan con impresionantes cavas propias. Los mejores lugares para vivir este tipo de experiencias son los restaurantes del Parador Alarcón, un castillo que data del siglo VII; el Málaga Gibralfaro con la bahía y la cuidad a sus pies y una vista más maravillosa o el Dos Reis en Santiago de Compostela, especializado en cocina gallega.
Los amantes del buen beber pueden hacer la Ruta del vino de Rioja y Navarro, que propone un recorrido de tres días por las bodegas más famosas de la región con degustaciones incluidas. Aquí se encuentra el Parador de Santo Domingo de la Calzada en La Rioja, que en el siglo XII funcionaba como hospital y ayudaba a los peregrinos que hacían el tradicional Camino de Santiago de Compostela, que aún hoy reúne peregrinos de todo Europa y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNSECO.
[...] Hoy se nota que la gente se lo ha tomado con calma. Los peregrinos no han madrugado tanto y mientras comemos ya a la puerta de nuestro albergue vemos llegar a los más rezagados. Sin embargo, si que hay algunos peregrinos que han madrugado y enfilado la etapa a primera hora: son los que quieren llegar a Santiago hoy mismo. No son muchos, pero sí los hay… ¡valientes! Más de 30 kilómetros, después de una etapa de 27, es sólo válido para los más preparados. A mi por lo menos no me compensa el esfuerzo, teniendo tiempo suficiente, un día más te permite disfrutar mejor del paisaje, y sobre todo no llegar reventado a Santiago. [...]