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Viajar fuera de temporada

Escrito por de 10 de septiembre de 2008 con 0 Comentarios

Las localidades turísticas de todo el mundo saben que existen determinados momentos donde reciben un aluvión de visitas: es durante la llamada temporada alta, donde cada ciudad, cada pueblo, cada localidad, hace un despliegue de todos los recursos con los que cuenta para atraer a los turistas. La temporada alta puede ser en verano o en invierno, según cuál sea el atractivo principal del lugar: un centro de ski tiene su temporada alta en invierno, y las playas, por lo general, en verano (salvo en climas tropicales donde siempre hace calor). También influyen fenómenos climáticos como la época de tormentas, o acontecimientos tales como las fiestas típicas, que suelen atraer visitantes.
Por supuesto, las ciudades más grandes y los monumentos más famosos, así como las maravillas naturales, reciben turistas todo el año. Pero hay ciertos lugares, más pequeños y con menos infraestructura, donde sólo hay turismo durante la temporada alta.

No siempre estamos en condiciones de elegir el momento del viaje: muchas veces depende de cuándo nuestro empleador nos permite tomarnos las vacaciones. Para algunas personas, viajar en temporada baja es una elección. Para otras, es su única opción posible (por ejemplo, los que a su vez trabajan en algo relacionado con el turismo, quienes están ocupados precisamente cuando todo el mundo sale de vacaciones).
Viajar fuera de temporada, o en temporada baja, puede tener tanto ventajas como desventajas. Es bueno considerar ambos aspectos para decidir si nos conviene planificar nuestro viaje en fechas atípicas.

Algunas desventajas
Para empezar, es posible que, si elegimos un destino sin demasiada infraestructura turística –hoteles, restaurantes, transporte público, atracciones, etc.- lleguemos al lugar y nos encontremos en dificultades para encontrar establecimientos abiertos. Por ejemplo, en localidades costeras de inviernos fríos, los bares en la playa suelen funcionar sólo durante los meses de verano, y así ocurre también con muchos alojamientos y comercios en general. La población estable de algunas localidades turísticas es muy inferior al número que alcanzan durante la temporada alta. Por otro lado, si lo que buscamos es un sitio tranquilo para poder descansar, esto puede ser positivo.
En ocasiones, la gente que viaja fuera de temporada se desilusiona al encontrarse con un lugar común y corriente. Esto es porque las localidades turísticas “se preparan” para recibir a los visitantes en cierta época, se limpian las calles, se embellecen los parques, etc.
Otra desventaja es que, viajando dentro de nuestro país, fuera de temporada nos puede costar conseguir compañeros de viaje, cuyos días de vacaciones coincidan con los nuestros, tan fuera de lo acostumbrado.

Aspectos ventajosos de viajar fuera de temporada
A pesar de lo dicho, existen algunas ventajas cuando decidimos no viajar en temporada alta. Primero y principal, el dinero. Los precios tienden a subir –en ocasiones, demasiado- en temporada alta. Los pasajes, los hoteles, la comida, las visitas, todo será más económico fuera de temporada. Además, será mucho más fácil conseguir pasaje de avión, de tren o de cualquier medio de transporte si no viajamos justo en el mismo momento en que lo hacen tantas otras personas.
Viajar fuera de temporada nos permite conocer la verdadera faceta de un lugar, ver a sus habitantes como siempre son, y no encontrarlos caracterizados para los turistas y a la ciudad maquillada para las fotos. Si estamos considerando, por ejemplo, irnos a vivir a otra localidad, es mejor conocerla durante el año, y no en el momento de su fiesta anual.
Finalmente, lo bello de viajar fuera de temporada es saber que es una elección: que no estamos siguiendo al rebaño de turistas, sino persiguiendo nuestro propio deseo y dando rienda suelta a la libertad de viajar cuando queremos hacerlo.

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