La Calzada de los gigantes: cuando no hay palabras, surge la leyenda

Un lugar difícil de explicar
Ésta es tan sólo una de las versiones de la leyenda con la que los irlandeses tratan de explicar el origen de la Calzada de los Gigantes (Giant’s Causeway), una de las zonas naturales más impresionantes de la geografía irlandesa. Una explicación que, además de dar muestra del humor y las profundas tradiciones de los habitantes de la zona, intenta reflejar el sentimiento común que todo visitante tiene la primera vez que pisa el lugar: ¿cómo es posible?
Una calzada sorprendente
La Calzada de los Gigantes, declarada Patrimonio de la Humanidad en 1986 por la UNESCO, es un
espectacular conjunto de más de 40.000 columnas de basalto en forma hexagonal, de hasta 12 metros de altura, situado en la costa nororiental de Irlanda del Norte, en el Condado de Antrim.
A simple vista, es difícil creer que esas formaciones, extraordinariamente bien colocadas y construidas, puedan haber sido creadas sin la intervención del hombre. Pero así es. Descubierta en 1693, existen diversas versiones sobre su origen, aunque la más aceptada es que se debe al rápido enfriamiento de la lava volcánica, hace aproximadamente 60 millones de años.
Relájate y disfruta del paisaje
La visita a este impresionante lugar comienza con paseo de unos 20 minutos desde el centro de visitantes, punto de información y donde se cierra el acceso a vehículos. No obstante, existe la posibilidad de montarse en un pequeño autobús que realiza el trayecto de ida y vuelta desde el centro de información a la formación de columnas cada pocos minutos.
Pero si tus piernas te lo permiten, realiza el camino a pie y disfruta de un relajante paseo rodeado de naturaleza. Una vez en la calzada, tendrás la oportunidad de caminar entre las formaciones de columnas, de diferentes alturas y tamaños, y comprobar en primera persona su perfecta forma geométrica.
Cuando te hayas cansado de contemplar tan asombroso espectáculo, prueba a alejarte de la calzada, y aprecia el resto del paisaje que está a tu alrededor. Si la calzada impresiona, no lo hará menos el intenso verde y la fuerza con la que el mar rompe en la cima de los acantilados.